Finalmente, después de tantos dimes y diretes, el Informe presidencial fue presentado en cadena nacional. Y todas las declaraciones previas que hicieron los legisladores del PRI, PAN y PRD; sólo sirvieron para demostrar, una vez más, el nivel de oratoria del personal que labora (mmm…bueno hay que llamarlo de alguna forma ¿no?) en el Honorable Congreso de la Unión.
Días antes del 1º de septiembre a la bancada perredista se le fue el tiempo en declaraciones sobre si ellos iban a darle “permiso al presidente espurio” de informar o no; si los panistas podían opinar al respecto. Como si ellos fueran una especie de elite superior y no representantes ante la máxima autoridad legislativa de nuestro país…en fin ¡quién fuera Diputado o de perdis Senador!
Peor aún fue el alegato sobre si la futura presidenta (del Congreso en la naciente legislatura) Ruth Zavaleta, iba a ser niña buena, digna hija del sol azteca y ya instalada en su silla evidenciaría al “Ilegítimo” o si por lo contrario defraudaría al sol y le daría una tarde de sombra al nombrar Presidente a Calderón.
Total que cuando pensamos todos que ahora sí el Informe se pondría bueno, ¡zas! Una falla técnica conducida por el mandamás de Bucarelí nos dejó sin saber qué era lo que de la boca de Ruth Zavaleta saldría.
Ahora que francamente, opino que sólo cambiaron las fechas y las sedes, pero los contenidos fueron PAN con lo mismo. Tuve una regresión a mis años de escuela, dónde cada 1º de septiembre, éramos testigos de la ceremonia soporífera, atiborrada de discursos optimistas pero lejanos, que prometían mucho pero dejaban ver un desconocimiento total de lo qué pasaba en nuestro país.
Coincido con aquéllos que dicen que el formato del Informe presidencial debe cambiar, pero desde fondo, en verdad. Porque para regresare a las añejas peroratas priístas…mejor nos quedamos sin ser informados.
¡Total pa´lo que dicen, rentamos un video de informes pasados y listo!
“Los políticos sólo velan por los intereses de quienes financian sus campañas”
General Obi Wan Kenobi,
Star Wars Episodio II, El Ataque de los Clones.
En el año de 2010 se cumplirán doscientos años del inicio de la lucha por la independencia mexicana. En el mismo año también celebraremos los primeros cien años del inicio de la Revolución Mexicana. Para conmemorar el primer evento, el de la independencia, se han preparado varios eventos, o al menos eso dicen, entre los que figura la construcción de una mega torre de 280 metros de altura. ¡Huy! Sería el edificio más grande de Latinoamérica.
En la construcción se invertirán 600 millones de dólares y será dirigida por el arquitecto holandés Rem Koolhas, ganador del premio Pritzker. Personalmente creo que la ciudad necesita obras como ésta, que la coloquen como una metrópoli de vanguardia en el mundo. También sería bueno tener nuevos y mejores parques, más líneas del metro y centros culturales. Todo esto con el único fin de fomentar el crecimiento de la ciudad.
Pero los hechos que se han presentado en las últimas semanas me han hecho pensar que tal vez la construcción de la torre no sea una buena idea. He encontrado algunas contradicciones o incoherencias en el proceso y aquí trataré de desmenuzarlas.
Incoherencia número uno:
En la Revista Chilango, en su número 47, se publica un reportaje escrito por Alberto Aguirre y Pablo García Camarero, reporteros de la revista, en el que se menciona que el jueves 28 de junio en una de las oficinas de la Casa Miguel Alemán, en los Pinos, se reunieron Jorge Gamboa de Buen y Daniel David Cavas, director y presidente de la inmobiliaria Grupo Danhos; Lino de Prado, presidente del Consejo de Zara de México; y la delegada de Miguel Hidalgo, Gabriela Cuevas. Todos ellos fueron convocados por Gerardo Ruiz Mateos, encargado de Proyectos Especiales de la Presidencia.
En esa reunión estaban reunidos los implicados en la construcción de la torre, Grupo Danhos, dueña del proyecto, la delegada de Miguel Hidalgo, lugar donde se planea construir la torre y un representante del gobierno de Felipe Calderón. La delegada Gabriela Cuevas no salió muy convencida de esa pequeña junta, donde se presentaron los supuestos beneficios que traería la torre a la ciudad. La Presidencia de la República calificó la construcción como “fea”, además de que argumentaron que desde la torre, por su altura, podrían ser vistos todos los movimientos dentro de la Residencia Oficial de los Pinos.
Grupo Danhos siguió adelante con su idea y fue cobijado por el gobierno capitalino encabezado por Marcelo Ebrad, acérrimo adversario de Felipe Calderón. La incoherencia radica en que el carnal Marcelo hizo suyo un proyecto que fue traído a México por la Presidencia de la República, esa que él no reconoce como legítima. Si Calderón hubiera tomado en serio la construcción de la torre seguramente Ebrard se opondría rotundamente.
Incoherencia número dos:
En el pasado sexenio, el gobierno encabezado por Vicente Fox planeó construir un nuevo aeropuerto en la localidad de San Mateo Atenco, Estado de México, para combatir la saturación que afecta al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. El nuevo aeropuerto sería la “gran obra” del gobierno foxista, pero los atenquenses salieron a la calle con sus machetes en la mano para impedir la construcción que afectaría de forma significativa su forma de vida. El gobierno de la ciudad, al que ya pertenecía Marcelo Ebrard y en ese entonces encabezado por López Obrador, exigió al gobierno Federal que escuchara las demandas de los afectados. El aeropuerto no se construyo.
Actualmente, desde que la Torre del Bicentenario empezó a hacer ruido, los vecinos de la delegación Miguel Hidalgo han salido a las calles a protestar por la edificación. Ellos argumentan que su tranquilidad se verá afectada por el “coloso” quien aportará cerca de 6 mil vehículos al tránsito de la zona,lo que la convertirá en un caos en horas pico. También dicen que serán afectados por la falta de agua, ya que gran cantidad del recurso será destinado a la torre, claro, todos los empresarios que trabajarán ahí no pueden quedarse sin agua. Estas entre otras quejas. Ellos no salieron a la calle con sus machetes, pero también es justo que se escuchen sus demandas, ¿o no?
La incoherencia radica en que, según la Revista Chilango, Marcelo Ebrard le dijo a sus allegados: “No podemos frenar la infraestructura de la ciudad sólo porque a alguien no le convenga… Si nosotros en la ciudad les decimos que no (a Grupo Danhos) seguramente lo van a hacer en otro lado” Osea que las demandas de sus gobernados valen madre y sólo importa el dinero que generará la inversión. No pensabas lo mismo del aeropuerto foxista.
Incoherencia número tres:
Según los vecinos y la misma delegada, la construcción de la torre viola la ley de uso de suelo vigente desde 1992, en ella se estipula que no se podrán construir edificios de más de seis pisos de alto. La Torre Bicentenario contempla 70 niveles.
Además, por su cercanía con el Bosque de Chapultepec, no hay lugar para construir un estacionamiento al aire libre que alcance para la cantidad de vehículos que visitaran la torre diariamente. La única solución es bajo tierra y se pretende construir siete niveles bajo el bosque del chapulín. Esto provocaría un grave daño a la ciudad que se está quedando sin agua. La construcción de la torre implica la eliminación de espacios abiertos que garanticen la filtración del agua de lluvia al subsuelo y, así, llegue a los mantos acuíferos. Todo esto esta contemplado por la ley de uso de suelo, por eso el Bosque de Chapultepec es zona protegida.
La incoherencia radica en que el ala perredista, encabezada por Marcelo Ebrard, apoya la edificación argumentando que la ley puede ser cambiada en cualquier momento para la realización de estos proyectos. ¿Y no importa el daño al medio ambiente?
Incoherencia número cuatro:
Esta tal vez sea la más tonta e insignificante a comparación de las ya expuestas pero incoherencia al fin. Y es que gran parte de los 600 millones de dólares que costará la torre serán proporcionados a Grupo Danhos por Amancio Ortega, presidente del grupo español Industrial de Diseño Textil (Inditex) y, de acuerdo con Forbes, el hombre más rico de España. Ortega destina miles de millones de euros a Pontegadea Inmobiliaria, a través de la cual a comprado numerosos edificios-símbolo en Madrid, Venecia y Nueva York. México no podía ser la excepción.
La incoherencia radica en que la Torre Bicentenario pretende festejar los doscientos años del inicio de la guerra de independencia, guerra en la que nos liberamos de la corona española que tuvo oprimido al pueblo mexicano por siglos. Y para festejarlo dejamos que sea precisamente un español el que venga a construir un edificio que simbolice su poder económico. ¡Viva México!
Icoherencia número cinco:
Por el bien de todos, primero los pobres. Ese fue el grito de guerra en la campaña presidencial de López Obrador, líder moral de Marcelo Ebrard. Pero este pensamiento no sólo existió durante su mal logrado viaje a la presidencia, también fue la consigna de todo su sexenio.
Durante el gobierno del Peje se hizo un importante énfasis en la lucha contra la pobreza, para generar empleos se construyeron los segundos pisos. En la construcción participaron cientos de albañiles que vieron solucionado su desempleo por un tiempo, pero al terminarse la cimentación volvieron a quedarse sin trabajo. Ah, pero ya figuraban en las estadísticas del gobierno capitalino de empleos generados.
Los segundos pisos colocaron por un tiempo a López Obrador como un hombre que cumplía su palabra y quedeseaba llevar a la ciudad a los niveles más altos. Aunque también lo posicionó como una persona intransigente y autoritaria que no escuchó a los afectados por esas obras. Eso le costaría la presidencia.
Hoy Marcelo Ebrard sigue los mismos pasos que su antecesor ya que la Torre Bicentenario pretende ser la “gran obra” de su sexenio, así como fueron los segundos pisos para el Peje y como lo quiso ser el nuevo aeropuerto para Fox.
Pero con estas construcciones los gobernantes sólo demuestran que los pobres son los esclavos que utiliza el gobierno para construir las obras con las que buscaran mantenerse en el poder.
¿Primero los pobres o primero los ricos? ¿A quien de las dos clases beneficia más la construcción de la torre? Los albañiles y sus familias se verán beneficiados mientras dure la construcción, pero los ricos empresarios le sacarán jugo por décadas debido a los negocios que ahí se cerrarán.
Por qué mejor no invierten todo ese dinero en educación, en fuentes de empleo duradero y no temporal, en alimentación y salud, en fin. Cada vez que oigo a López Obrador o a Marcelo Ebrard, hablan en contra del gobierno Federal y lo hacen para quejarse de que no se atienden los problemas básicos, pobreza, alimentación y educación. No creo que la torre ayude mucho en estos asuntos.
La incoherencia radica en que con la Torre Bicentenario pretende colocar a la capital mexicana como la ciudad más importante de América Latina en servicios financieros y económicos. ¿Qué la frase no decía “primero los pobres”?
El error de Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, consiste en haber hecho suyo un proyecto de la iniciativa privada y pretender festejar con él el bicentenario de independencia. El tema está muy politizado y si se construye la torre será violando los derechos de terceros y dañando el medio ambiente, pero garantizándole a Ebrard un capital político muy importante de cara a las elecciones presidenciales de 2012, Grupo Danhos lo apoyaría (ver cita del principio). Si no se construye será una derrota directa para Ebrard con costos políticos desastrosos. Buena suerte Marcelito, no sabes en la que te metiste. Qué Caray!
No cabe duda que aquel refrán que reza “Hay quien ve la paja en ojo ajeno y no ve la viga en el propio” aplica hoy más que nunca en nuestros diputetes nacionales.
El rencor de los diputados y senadores de este país ha caido con toda su furia en los consejeros del IFE, los cuales según las reformas electorales que proponen nuestros politiquetes, deberán ser removidos de sus puestos ipso facto.
¿Cuáles son los argumentos para dichas reformas?
Dicen los policastros empedernidos con sueldos superiores a los 200 mil pesos que su labor como legisladores y miembros de un partido político que, durante todo el tiempo compite por el poder de este país, no puede seguir existiendo mientras consideren que el instituto encargado de dar fé y legalidad de los procesos mediante los cuales llegan al poder es ineficaz, inseguro y antipático.
Pero sobretodo, afirman, “Deben irse porque todos los partidos desconfiamos de ellos y porque la confianza es necesaria para reestablecer la credibilidad en el IFE.”
Mira tú.
Debe haber, aunque lo dudo, algo de cierto y benéfico en sus propuestas, pero entristezco al notar con facilidad que estas son con fines políticos más que de mejora nacional. Porque, si de credibilidad y simpatía se trata, no son ellos, los politicos, los que la tengan en abundancia. De hecho los políticos sufren tal deterioro de su imagen en México que son más detestados que los policías de tránsito y los agentes del Ministerio Público. Eso es ya algo alarmante. Me cae.
Si van a despedir gente por “desconfianza social” a la hora de realizar su trabajo, deberían, quiza, empezar por aplicar sus propuestas en el Palacio Legislativo de San Lázaro y van a ver que sorpresotas se van a llevar. Las vacantes van a salir como “de rayo”.
Pero claro, las leyes se cambian cuando se detecta un problema y nuestros flamantes burócratas son especialistas en “Ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio”. Maldita sea.
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