Por: InFaMe
Una de las cosas que primero aprendí cuando ingresé a la universidad, para estudiar periodismo, era que el periodista nunca debe ser el protagonista de una nota, crónica o reportaje.
Es cierto que tarde o temprano llegará la situación que ponga a un periodista como protagonista de algan género periodístico.
Amado Ramirez, corresponsal de Televisa en Acapulco fue el protagonista de la noticia de su propio asesinato.
Eduardo Salazar, enviado especial de Televisa a Irak en tiempos de conflictos bélicos se volvió el eje en torno a quien giraba la información que recibíamos los televidentes, yo por lo menos no puedo olvidar sus gritos desgarradores: ¡Nos están bombardeando Joaquín, es horrible, que feo día!.
Años antes, Erika Vexler, enviada de la misma Televisa a Jerusalen, en tiempos de ataques iraquíes, gritó despues de escuchar un estruendo ensordecedor: “¡Es un ataque nuclear, Jacobo, nuclear!”… . Despues supimos que eso sólo ocurrió en su fértil imaginación.
El “atentado” contra Lilly Tellez, “periodista” de Tv Azteca, guamazos a enviados en uno que otro conflicto social y algún otro suceso que se me olvide convierten al periodista en el centro de la noticia. Algo deleznable pero, cada vez más común, y además perversamente vendible.
No por nada ahora con cualquier lloviznita las televisoras mandan decenas de enviados a que transmitan desde la situación mas enternecedora posible, con el único fin de que el público crea que además de periodistas, los televisados, son, en ocasiones, hasta mártires.
Es el caso de la reina del “Periodismo con pose”, Lolita de la Vega, la misma que no puede dar una nota completa sin cambiar de perfil, a uno más retador, sin ondearse el cabello, sin “cantaletear” en tono amarillista y sensacionalista, sin acercar los ojos a la camara medios cerrados y cuestionantes, con tal de “sentir la nota”.
De la Vega consumó el sábado pasaado por la noche en su programa de Televisión Frente a Frente lo que, según ella y sus colaboradores fue un día “histórico para la televisión mexicana” ¿Por qué?.
Porque ese día se transmitió el episodio titulado: “Ahora me toca a mi” en donde se nos mostraron las imagenes del tratamiento que llevó a la periodista a cambiar de imagen.
Tema que no tendría nada de raro si no es porque, el co-conductor que la sustituyó presentó aquello como si fueramos a ver los restos de María Felix, o de Luciano Pavarotti. Con tanta pose, sensacionalismo e intriga, que por un momento me sentí viendo “Aunque usted no lo crea”.
Despues siguieron una serie de cápsulas que giraban en torno a: ¿Qué sintió Lolita de la Vega cuando le hicieron la Liposucción? ¿Cómo se ve la espalda de Lolita de la Vega despues de las operaciones? ¿Cómo quedaron sus cachetes, su cuello, sus nalgas (con todo e imagenes)?, ¿Qué siente Lolita de la Vega una semana despues de la operación?, ¿Qué tal dos semanas después?, ¡Qué valiente es Lolita de la Vega!, ¡Qué admirable es Lolita de la Vega!, ¿Qué le puede decir Lolita de la Vega al público que está al filo del sillón por saber si su cuerpo aceptó la pérdida de grasa?, ¿Qué va a cambiar el diseñador de imagen de Lolita de la Vega?, ¡Viva Lolita de la Vega!.
Y eso no es todo, después regresaron al estudio. El co-conductor exclamó !Y ahora con ustedes, nuestra directora Lolita de la Vega!!, (parecía oír los redobles), se presentó la periodista (las fanfarrias, los estrobos a todo lo que daban), renovada si, agradecida con sus médicos, sus asesores de imagen, sus psicólogos, los cuales… los cuales… ¡Estaban allí!, listos para empezar con una mesa redonda donde se tratarían temas como: ¡Qué valiente fue Lolita de la Vega!, ¡No lo hubiera logrado si no es porque…era Lolita de la Vega!…y más y más cebollazos que parecieron ser infinitos.
Yo nunca supe que necesito para que me hagan una liposucción (en caso de necesitarla), que personas pueden aplicarse dicha técnica, que riesgos corre alguien que se aplica la liposucción, que riesgos corre alguien que se aplica la liposucción y es diabética. Nunca aparecieron esos datos. Sin embargo sí supe cuantas tallas bajó Lolita de la Vega.
Despues de leer su columna en donde explica porque decidió someterse a una rigurosa dieta y someterse a una liposucción, me queda claro que sus desiciones son muy respetables, pero de ahí a que ejerza un periodismo ejemplar, mostrandonos sus peripecias hay mucho trecho.
Sin embargo, creo que la técnica funcionó, porque por morbo o lo que quieran pero me chuté casi todo el programita, hasta que no pude mas y apagué la tele. Y hay aun, quienes piden encontrar la repetición de semejante homenaje al cebollazo.
Chale, no saben que culpable me siento.
¡¡¡Hay güey!!! con esa frase… terminé siendo el protagonista de este post!!!!!.



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