Por: Salo
Lejos quedó el año de 1994 cuándo la ex-estrella del futbol americano de los setenta Orenthal James “O.J.” Simpson protagonizó uno de los escándalos más recordados entre las celebridades de los años noventa. El 12 de junio de ese año fueron encontrados asesinados a puñaladas Nicole Brown y Ronald Godman; ex esposa de Simpson y un amigo de ésta, respectivamente.
Éste hecho destacó entre otras cosas porque en Simpson recayeron las principales sospechas que lo acusaban de ser el asesino, porque era por todos conocida la violencia física que había ejercido contra Nicole, sus arranques de celos, motivos de su separación.
La coartada que presentó la defensa del atleta ”hacía agua” por todos lados; estaba llena de incongruencias y no se podía sostener. Pero además el mismo Simpson se dió a la fuga abordo de su camioneta Bronco en una persecución de película, por las avenidas de los Ángeles imágenes que presenciaron miles de personas a través de la televisión.
Es curioso como una misma persona puede destacar por situaciones tan opuestas:
O. J. ganador del trofeo Heisman; corredor de poder de las Bills de Búfalo y los 49´s de San Francisco, en ambos equipos obtuvo varios récords, como el mayor número de yardas obtenidas en una temporada o más yardas ganadas en un mismo juego y el mayor número de touchdowns anotados en una temporada. Lo cual, sin duda alguna, lo llevaron a un lugar destacado en el libro de récords de la NFL.
Sin embargo en su vida privada se mostró como un hombre obsesivo, enfermo de celos, violento, inseguro, misógino y alcohólico. Antecedentes que usaron en su favor quienes lo acusaban del asesinato de su esposa y su amigo. Tras un largo juicio, el jurado lo absolvió para sorpresa de todos; Simpson se declaró a sí mismo : “Absolutamente, positivamente, 100% no culpable” Y quedó en libertad.
Luego de esos años intentó regresar a su vida normal para ganar dinero pues sus costosos abogados lo dejaron casi, casi, con lo que llevaba puesto y debía mantener a sus hijitos sino quería perder la patria potestad, así que actuó en algunas películas, fue comentarista deportivo en las temporadas de la NFL para una cadena de t.v., hizo varios anuncios para una agencia de renta de autos y cobraba 2 millones de dólares por entrevista.
Hoy 12 años después Simpson vuelve a estar en líos con la justicia, ésta vez se le acusaba de robo de unos artículos deportivos, en un hotel de Las Vegas. Y una vez más ha quedado en libertad, tras pagar una fianza de 125,000. dólares, Lo que demuestra tristemente que en éstos casos no es cuestión de justicia, sino de dinero.
O. J. Simpson quedará en la historia como un atleta destacado, no hay duda, pero también será recordado como un hombre cuya vida fue más bien gris y muy miserable.




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