Por: Salo
¿Quién no recuerda sus clases de biología, tratándo de entender cómo es que funciona nuestra estructura genética, el ADN, y cómo tuvieron Watson, Crick y Wilkins la paciencia para descifrarlo? Evidentemente estos científicos le dieron a la ciencia uno de sus más grandes logros de ésos que llenan de orgullo a la raza humana. Razón por la cual se les otorgó el premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1962.
Recién se repartieron los galardones a destacadas figuras del mundo de las artes, ciencias, literatura, física, etc. Y al mismo tiempo, James Watson actualmente de 79 años, en entrevista que aparece en The Sunday Times el 14 de octubre de éste año, hace declaraciones significativas, importantes, primero porque, admitámoslo, no cualquiera gana un Nobel y segundo porque deja claro su verdadera naturaleza.
Watson afirmó que “era esencialmente pesimista sobre la perspectiva de África. Todas nuestras políticas sociales se basan en el hecho de que su inteligencia es igual que la nuestra, mientras que todas las pruebas dicen que no es así“ Y lo que dijo después en esa entrevista fue “toda al gente que ha tenido que emplear negros sabe que la igualdad de razas no es verdad”.
Claro que después J. Watson, se retractó y pidió disculpas a todos a quienes se sintieron ofendidos por sus palabras. Aunque los malosos dicen que fue porque las conferencias que tenía “apalabradas” en Inglaterra para promover su libro “Avoid Boring People” se cancelaron. También fue cesado (o “lo dejaron independizarse” como se quiera ver) de su cargo cargo como rector del Laboratorio Cold Spring Harbor, institución que presidió desde 1994 hasta 2003.
No es la primera vez que Watson hace declaraciones racistas, en 1997 dijo que “las mujeres tenían derecho a abortar si el niño portaba genes de homosexualidad”. Lo que hace pensar que él está convencido de sus ideas y que lo que afirmó ante la prensa fue una confirmación de su “estructura del pensamiento”, que por supuesto, deberá ser respetada aunque no la compartamos.
Me parece que hay una delgada línea entre la ciencia y los científicos, porque en este ejemplo, se manifiesta que aunque los segundos trabajen en pro de la primera, ésta a su vez no puede modificar la naturaleza humana, es decir, los hombres de ciencia son seres humanos, falibles, inseguros, contradictorios, racistas en una u otra forma y capaces de modificar de manera importante, con sus descubrimientos o sus palabras, la vida en este mundo.
Quizá muchos piensen como Mr. Watson. Lo interesante es que quedó claro que por muy Nobel que sea, todos sus reconocimientos y brillante trayectoria, sus palabras serán recordadas por mucho tiempo.
“En ocasiones las palabras dañan más que las acciones. Eso es lo que ha hecho James Watson” Arnoldo Kraus




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