TABASCO ATRAVÉS DE LOS OJOS DE TVAZTECA

15 11 2007

Por: Salo

Imaginen la escena, Tabasco días después del desastre, la gente esperando la ayuda del ejército y las autoridades, en las azoteas de sus viviendas, muchas más  en los albergues, otras tantas perdidas; familias lloran por lo que han perdido y que aún no pueden creer que estén viviendo.

Ese dolor que a una considerable cantidad de mexicanos, solidarios de verdad les mueve el corazón sinceramente; para otros, como los hacedores de la televisión,  ven en ese sufrimiento; la veta idónea para vender (se) lucrando con el dolor ajeno, dándole gracias a Dios por las desgracias que manda, más por ésta pues a mayor número de damnificados, de desastre,  mejor oportunidad tienen de  llenar espacios noticiosos, para subir la audiencia.

Debo ser justa, hoy sólo me ocuparé de comentar algunos aspectos de la cobertura de las inundaciones en Tabasco por TV Azteca, en otra ocasión lo haré con la otra empresa; aunque francamente no creo que haya mucha diferencia.

“Tabasco, el Edén perdido” “Tragedia en Tabasco” fueron algunas de los enunciados con los que empezó Azteca su noticiero nocturno; dejaré de lado la música que acompañaba la entrada de esos reportajes. Pero no está demás insistir en que todo, música,  intención de la voz, el texto, estaba armado con un solo fin: mover el sentimentalismo de los televidentes de la forma más vil y tramposa.

Por eso luego, luego, armaron un centro de acopio para mandar ayuda a Tabasco, ¡que no se diga que TV Azteca no tiene público sensible y conmovido! Y así llegaron despensas, agua, ropa, lo malo que  llegó mucho, porque cuando hacían los enlaces del estudio de Hechos  al centro de acopio, el reportero ni se veía de tanto relajo que se traían los voluntarios que no sabían, por cierto, dónde poner tanta cosa.

Y los malosos se preguntan ¿Todo llegaría a buen destino?

¡Claro que sí! Para eso fue nada más ni nada menos que el Talento Azteca (¡redoble por favor!) esas figuritas  reclutadas de las versiones de la Academia, ésas que no ganaron, pero que igual llenan espacio. Todas ellas subieron (in) voluntariamente (ahh el precio de salir en la telera) a un helicóptero del Ejército y descendieron para hacer una “cadena humana” y llevar víveres a una zona afectada; lamentablemente su talento demostró que de cadenas humanas no saben nada y fueron los miembros del ejército quiénes les pusieron el ejemplo.

Como en cada cobertura, el desplazamiento de equipo humano no se hizo esperar, ahí vimos a todos los que cobran su nómina gracias a TV Azteca (y a los que no) Haciendo verdaderos papelones, Javier Alatorre ¡sin barba!, Ana María Lomelí (Mención honorífica, por el llanto “espontáneo”) estrellas de las novelas, reporteros, en fin todos ellos fingiendo que hay preocupación por las pérdidas humanas, pero sin perder la oportunidad de tomar a la gente cuando precisamente está sufriendo, desesperada llamando a sus familiares desaparecidos.

Y me parece cuestionable su “preocupación por los damnificados” si durante la transmisión de los reportajes; éstos vienen acompañados, por un comercial de una camioneta en un cintillo al pie de la mismos. ¿O acaso será que las ganancias obtenidas por las ventas de esos vehículos se destinarán a Tabasco? ¿Eso no es lucrar? O es que ¿soy muy intrigosa?

Es más se han revestido de “hermanos de la caridad” al llevar su propia marca disfrazada de ayuda; como Doko nos lo comentó en su reciente post. Pero shhhh, no debemos decir nada, recordemos que es la Señal con Valor.

Para despedirme dejó un fragmento que resume muy bien lo que siento ante esas coberturas informativas:

“¿Para qué es la miseria?

Para que la televisión tenga de qué hablar

¿Para que es la televisión?

¡Para que cuando hablen los indigentes nadie los escuche!” A.C.M.