LLAMADAS DE TELEMARKETING, LA HISTORIA SIN FIN

21 11 2007

Por: Salo

 Todo empieza así:

El teléfono suena (Ringg)

Ejecutivo de Telemarketing (ETM): Srita. Salo le llamamos del Banco Honesto, y tenemos su nombre en nuestra base de datos, le queremos ofrecer una línea de crédito, con grandes beneficios, como son…

Salo (S): Oiga y cómo obtuvo mis datos, yo ni trabajo tengo, además ni me gustan las tarjetas, porque los bancos ni son honestos, ni…

ETM: No, ¡No importa! Estamos pensando en ud., lo único que necesita es mostrar comprobantes de ingresos mayores a …

S: ¡Pero si ya le dije que no quiero! 

ETK: ¿No quiere gozar de los privilegios de una tarjeta? Hoy en día son necesarias, porque dada la inseguridad en la ciudad, bla, bla, bla.

Y el cuento no terminaba ahí, seguían una serie de llamadas insistiendo con lo mismo, si no de un banco, de otro, con tal de engancharte con una tarjeta. 

Esta pesadilla podría terminar, al menos en teoría ¿Por qué? Porque al parecer hay una ley que combatirá estas llamadas; me explico, según una nota publicada en El Universal el 15 de noviembre:

La Comisión Nacional Para la Atención y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) presenta este mes el Registro Público de Usuarios (Reus) ¿qué es el Reus? Ahh es un padrón en el que “se anotan los usuarios que no desean que su información se utilice para recibir publicidad, promoción o telemarketing”.

El registro será gratuito a partir del 1º de diciembre, para solicitar que no se les moleste ni vía telefónica, ni por correo electrónico. La Condusef explica que de ésta forma el padrón busca respetar la privacidad de los usuarios y evitar la molestia que generan estas llamadas. Dicha iniciativa surgió luego de las reformas que en materia de trasparencia y ordenamiento de los servicios financieros realizó el Poder Legislativo.  

 ¡Qué buena noticia! ¡Al fin se acabarán las llamadas inoportunas! ¡No me sentiré bicho raro por no ser del montón con tarjeta de crédito! ¡Yupi! ¡Hurra!

Pero…un momento…esperen… mmm ya decía yo que era demasiado bello para ser verdad.

Si bien la inscripción es gratuita, tiene una duración de 2 años y uno puede hacerla por tres diferentes formas:

Internet, personalmente, o vía telefónica, en todas ellas deberan dar sus datos, números de teléfonos y correos electrónicos (los que queremos restringir) Al final del registro nos darán un número de folio que nos servirá para hacer movimientos como actualizaciones, altas y bajas del Reus.  

 A mi me parece que de entrada no tendríamos porque recibir estas llamadas, partiría de la siguiente inquietud ¿Cómo, si tengo mi crédito en determinado banco, explíquenme por qué razón me llaman de otros tres a los cuáles no les he dado ni  las gracias? Si la Condusef supuestamente ayuda a los usuarios de servicios financieros ¿Qué Institución regula que los datos confidenciales de nosotros, los usuarios, NO anden de mano en mano? ¿Quién tiene la culpa?

Esta reforma me parece llena de buenas intenciones, pero poco práctica porque si de entrada nosotros tenemos que hacer trámites burocráticos, por más gratuitos que sean, para evitar que nos molesten; entonces quién se hará cargo de la venta (ilegal, por cierto) de bases de datos, con información confidencial de los usuarios y que anda de banco en banco, o peor aún, en sitios menos seguros; para venderles desde tarjetas de crédito, tiempos compartidos, boletos de rifas, suscripciones a revistas, e incluso ¿por qué no? hasta extorsiones telefónicas.

Lamentablemente, no sé en dónde inicia esta cadena de corrupción, quién vende datos confidenciales y quién los compra. No pienso ir a la Condusef a registrarme porque no me interesa dejar mis datos otra vez; la incipente reforma no me garantiza que ésta vez la información que yo de, sea tratada de forma confidencial.   

Por eso, la próxima vez que me llamen, les mentaré su madre, con todo respeto, total una mentada a tiempo te evita sufrimientos después.  

   








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