Por: Salo
Lo admito, he iniciado esta colaboración como noticiero de televisión, y sí a lo mejor hay mucha burla en mis palabras, pero antes de ser juzgada, debo advertir que estoy en contra de las extorsiones telefónicas, por ser un delito, porque además en un momento dejan intranquila tu vida y piensas lo peor. He dicho.
Resulta que los diputados panistas en San Lázaro, se llevaron el susto de su vida, no, no era el anuncio que les iban a reducir el salario al mínimo, ni tampoco que iban a trabajar en serio, ni que se despedirían para siempre de sus jugosas dietas, no señores, lo que les pasó fue que recibieron llamadas a sus celulares para avisarles que tenían secuestrado a un familiar.
Entonces, lógicamente, les entró un ataque de pánico, la diputada del PAN; Mirna Cecilia Rincón se desmayó y los demás anduvieron con el pendiente unos minutos, muy largos, hasta que localizaron a sus respetivas proles y ¡santo remedio! Histerias, nervios, miedo y demás fue el motivo por el cuál los legisladores (mmm ¡cómo decirlo!) “decidieron” suspender su apretada agenda en el pleno del Congreso y dijeron “ahí muere, ya no trabajamos, nos damos el día, al cabo nos lo van a pagar”
Ahora sí, los diputados han probado un poco de lo que vivimos los mexicanos todos los días, quién no le ha tocado que llamen a su casa para pedir dinero por el rescate de un familiar (nada menos la que esto escribe, justo un día antes de estos hechos, vivió algo similar) ¿Pero que pasa ante la impunidad? Si es a un ciudadano ¡Nada! Pero si le ocurre a un funcionario, entonces sí hay acción.
Es curioso pero en el caso de los diputados, quiénes les llamaron; describían la ropa que tenían puesta y algunas actividades que realizaron hasta el momento de la llamada, lo cual hacía más creible el asunto del secuestro y un hecho importante, los conocen muy bien. Yo que pensaba que era una de las que no les simpatizan éstos personajes con fuero, me doy cuenta que entre ellos no se quieren mucho que digamos; los malosos piensan que tienen el enemigo en casa.
Lástima legisladores, ahora sí ni hablar, una llamada fue su destino. Pero no importa, ustedes pueden seguir haciendo listas navideñas, organizando su pachanga de fin de año, ajustando sus dietas, y ¡por favor! Aprovechen las vacaciones decembrinas para ir a un exótico lugar lejos del país, claro con cargo al erario. Pero no se fijen ¡La casa invita!
Aquí nos quedaremos muchos mexicanos, haciendo de tripas corazón, recibiendo la llamada mil ochomil en casa intentando extorsionar a la familia; pero no podremos “faltar” al trabajo, por la impresión de la noticia, pues nuestro patrón no comprende esas cosas.
Y aquí dejo ejemplos (fue difícil hallarlos, en verdad) de las varias veces que los diputados han estado siempre atentos a defender al ciudadano.



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