LA GUERRA ENTRE LAS MUERTES

31 01 2008

OMNIA.com.mx

Por: InFaMe 

No hay nada más reconfortante que despertarse por la mañana, asearse, desayunar y enterarse que la periferia de la ciudad de México tiene, desde ya, una nueva estatua de la santa muerte de más de 22 metros de altura y que, la figurota, es usada por miles de “creyentes” como santuario digno de recibir plegarias y agradecimientos por los milagros realizados por la “Santa”.

 Y si, de plano a uno lo atrapa la trama, no deja de ser aún más interesante que, el lider de ese culto, autoproclamado por cierto,  “padrino Endoque” o el “Comandante Pantera” asegure poseer poderes sobrenaturales y otorgados, sin intermediarios claro está, por la santa imagen. Esto, porsupuesto difundido sin falta mediante su programa de radio, (“Escúchenme en el 103.7 de FM, a las 12 de la noche;) en el que a manera de Panda Show, se entera de los chismes de personas que le cuentan sus problemas mientras el “Pastor” los instruye por el recto camino de “La Niña Blanca”.

A estas alturas de la historia ya uno puede esperar lo que sea de este enredo. Como la queja de Mon Señor David Romo Guillen, “Arzobispo” de la Iglesia Santa Católica Apostólica Tradicional Mex-Usa, quien sin dudarlo lanza su juicio: ”detrás de la construcción de la estatua hay un intento de negocio fraudulento, hago un llamado a las autoridades federales, estatales y locales a retirar la imagen.”

A estos conflictos no puede faltar, claro, las declaraciones de la Archidiócesis de México en voz de Hugo Valdemar: “devoción diabólica con gravísimas consecuencias para sus seguidores que ingenuamente siguen sus preceptos”.

La Secretaría de Gobernación, supuesta encargada de regular este tipo de “pleitos”, como en muchos otros casos, se queda como los chinitos, nomás milando.

Es reconfortante la historia porque, entre líneas, pero podemos leer un mensaje hacia nuestra sociedad. Ese mensaje, según mi interpretación se explica como sigue.

En México cualquier individuo, con visión empresarial, “evangeliza” su propio culto, en tierras incultas, y obtiene súbditos, quienes huelga decirlo, le pagarán puntualmente el diezmo o cualquier “tarifa” que se le parezca.

En México también,-Como en el mundo entero-, la iglesia Católica permanece con sus visiones excluyentes, retrógradas y cerradas, perdiendo adeptos y pataleando porque la fé “está a la baja”.

En México, desde hace tiempo, los conflictos nacen, crecen, se desarrollan y culminan -En los mejores casos- sin la participación oportuna de las autoridades responsables de reglamentar este tipo de espectáculos.

Y por último, En México, la gente sigue buscando un culto nuevo, diferente, que satisfaga sus necesidades espirituales, que supla sus déficit educativo con explicaciones irreales, contradictorias, y en ocasiones risibles, para saciar, de una vez por todas, esa insatisfacción con su vida.

Es preocupante, porque alguien entre los protagonistas es un charlatan vividor, y alguien por consecuencia, es la víctima de su ingenuidad. ¿Quién será?.





CONDUCTORES AGRESIVOS… ¡AY NANITA!

30 01 2008

Conductor LocoPor:Doko

Sí, lo acepto, a mi edad aún no sé manejar un automóvil (al decir “a mi edad” no me refiero a que ya este viejo, jeje) Por diversas circunstancias en mi vida, nunca estuve cerca de un volante. Pero desde finales de 2007, el aprender a controlar un bólido cada día se hace más urgente. La misión: rescatar un auto abandonado.

Desde que sé que debo tomar un curso de manejo me he puesto a analizar la actitud de quienes conducen un automóvil en esta congestionada ciudad. Y no es una sorpresa para nadie decir que todo mundo maneja al más puro estilo de ¡Viva México, cabrones!

Se pasan los altos, echan carreritas, se dan cerrones, no ceden el paso, por cualquier cosa mientan madres, manejan distraídos, aprietan el claxon como si quisieran que los escucharan en la Patagonia. Manejan tan rápido como si tuvieran diarrea. Cuando un carro se empareja a otro, los conductores voltean a verse como diciendo “¿qué me ves pendejo?”, etc.

Estas conductas tal vez se deban a que el tráfico de la ciudad es una grosería. Me he dado cuenta de que, quien esta frente al volante, se siente con poder. Poder de ir más rápido, de correr, de ser libre. Pero al encontrarse con tanto carro que no lo deja pasar, sucede lo más lógico: se frustra. Y esto convierte al piloto en un ente agresivo de un alto riesgo para la sociedad.

Al ir al volante, poseídos por satanás, los conductores en lo que menos piensan es en la seguridad de los que no van abordo del auto que manejan, es decir, les vale monjas lo que le pase a los transeúntes y a las personas que viajan en carros cercanos.

Conozco a muchas personas que se transforman en bestias al arrancar su auto. Y eso no es nada divertido. Yo sé que ellos enfrentan esa frustración que mencioné antes. Ahora, la pregunta es: ¿a mi me pasara lo mismo? ¿Cuando aprenda a manejar, me invadirá esa sensación de poder? ¿Me pondré como toro loco cuando alguien me gane el paso? ¿Le mentare la madre a los cristianos que se atraviesen por mi camino?

Lo peor de todo es que la respuesta a esas preguntas parece ser, Sí. Y es que hace unos días viajaba de copiloto en el auto de un conocido, entramos a un centro comercial y dimos varias vueltas para encontrar lugar en el estacionamiento. Después de un rato vimos que alguien abordaba su vehículo para abandonar la plaza. Nosotros nos orillamos para que el individuo saliera del cajón y se fuera. Cuando lo hizo, un tercer auto realizó una maniobra inesperada y audaz… ¡y nos ganó el inche lugar!

Yo bajé el vidrio y le grité todas las groserías que me sabía, y las que aún no se inventaban. Llevábamos una hora buscando donde estacionar el carro, y ese Pecador sin ningún empacho nos madrugó. Me frustré y entonces lo insulté. Tal como millones de conductores en el mundo.

Pero ¿qué podemos hacer como sociedad para mejorar nuestro comportamiento y cultura vial? Los conductores agresivos provocan miles de accidentes al año. Si no modifican… o modificamos la conducta, podemos sufrir consecuencias fatales, pero no sólo nosotros sino también terceros. Ni modo, a domar a la bestia. Que Caray!

P.D. Revisen este video, cortesía del periódico Reforma.





SI CAMBIAMOS DE SEXO ¿NOS CAMBIAN LOS PREJUICIOS?

30 01 2008

Por: Salo

Escuché por el radio, una nota que hablaba sobre el suicidio de la asistente de la top model Naomi Campell, que tras perder a su pareja sentimental unos días antes, de pronto no le vio sentido a su vida y saltó desde de un puente en una de las avenidas de la ciudad dónde vivía.

Me pareció interesante, dentro de lo lamentable que es que alguien decida matarse, saber que la ex asistente nació hombre, pero se sentía mujer internamente,  años después se había practicado una operación de cambio de sexo; y pese a ello, nunca se adaptó a su nuevo rol como mujer, la depresión que tenía (según sus amigos) era cada vez mayor. Si a eso añadimos la pérdida de su novio, y además ser asistente de ese mujerón que es toda belleza, pero es el mismo satanás, fue díficil para ella.

También me enteré que algunos legisladores y especialistas en temas de sexualidad, decidieron investigar respecto al tema de los transexuales, desde el punto de vista jurídico y sobre la identidad. Y no me parece un tema fácil.

El deseo de cambiar de sexo, no significa que hoy te pones vestido y mañana pantalón. Según entiendo, un transexual es una persona que “siente estar atrapado en el cuerpo de otra persona” y quiere vivir dentro del cuerpo que le “pertenece”. Por ejemplo, si eres mujer (biológicamente) pero sientes que eres un hombre o si naces varón pero por dentro te sientes como mujer.

Pienso que no sólo es complejo el hecho de legislar por la ley de cambio de sexo ( o reasignación de género) cuyo costo oscilará entre los $3, 500.oo pesos mensuales, durante dos años antes de la operación; entre terapias sicológicas y medicamento, puesto que en nuestro país la atención médica es cara y como en otros casos, la oferta es superada por la demanda.

Hay otros factores que pesan, y mucho, porque la doble moral que impera en el país, hace difícil que alguien hable de sexualidad de forma abierta y tolerante, pero además, queda demostrado que no todos nos aceptamos como somos, heteros, homos, lesbis, bis, transEsa sería para mi la primera barrera, antes de la sociedad,  están nuestras barreras mentales. Si no fuera así ¿cómo explicamos lo que para muchos es claro menos para el mismo Fabiruchis? Por citar un ejemplo.  

Si pasamos de nuestros prejuicios internos, están también los legales, ¿soy la misma persona o no? ¿puede una misma persona sacar dos actas de nacimiento distintas? ¿qué pasa con mi identificación oficial? ¿si me cambio de sexo, pierdo los bienes que poseo? Lo dicho, la Coalición Social Demócrata de la ALDF no la tiene nada fácil, tampoco los juristas, ni los especialistas en salud sexual.

Recuerdo a propósito del tema, una película que estrenaron hace un par de años Transamerica se llama, ahí el protagonista debe vivir como mujer, por un año, antes de reasignarle el sexo, según las leyes en Estados Unidos. Sin duda, sería interesante volver a verla.

Yo sólo espero, pese a lo desconfiada que soy, trabajen en serio evitando huecos legales que de aplicarse esta Ley, lejos de ayudar a los transexuales, los dejará indefensos, pero además sin el apoyo sicológico que necesitan antes, durante y después, de su intervención quirúrgica.

Mientras tanto, hay que estar al pendiente sobre las noticias del tema, pero sobre todo, informarnos. 





LA “ANARCOCUMBIA” DE LA “MATAVIEJITAS”

27 01 2008

Por: InFaMe

Juana Barraza Samperio se hizo famosa en México el 2006 por ser descubierta como la multiple homicida de ancianitas. La delincuente se vestía de enfermera, se ofrecía para cuidar a las mayores y cuando ganaba su confianza las estrangulaba y les robaba todo aquello que pudiera ser de valor.

Cuando sucedió su detención la sociedad entera se sorprendió bastante. El culpable fue asesina y no asesino.

Pasaron los precesos legales correspondientes y hoy la “Mataviejitas” es conocida por todos en este país. Claro, está traslas rejas.

Pero a algún “genio” se le ocurrió hacerle su canción. No sé bajo que parámetros, pero usó su “creatividad” para realizar un ¿homenaje? a este atrós personaje.

La supuesta justificación del tema es que se trata de una anarcocumbia, un “género musical” que, quiero entender, expone la realidad de la sociedad y refleja sus degeneres. Algo así como lo que nos han querido hacer creer con el Punk. ¿Lo lograrán?

No opinaré sobre el deleznable tema musical ni sobre el video, me gustaría saber que piensan quienes lo vean a través de esta humilde atalaya. Lo que sí quisiera acotar es la siguiente pregunta.

¿Nomás para eso da la creatividad de muchos mexicanos?

Chale, me cae. Hasta con Cri-Cri se meten en la rola.





LOS DERECHOS SE PONEN CHUECOS

23 01 2008

Por: Salo

                                                                                                                                                                   Pues llegó a mis manos hace unos días la publicidad de una Asociación cuya misión principal es promover se promulgue “La Declaración de los Derechos Humanos del Concebido” en la Asamblea Legislativa, La Cámara de Senadores y la de Diputados, la Suprema Corte de Justicia, La Procuraduría General de la República; entre algunas otras; para lo cuál están haciendo difusión de la propuesta en medios de comunicación, prensa, folletos y claro tienen su página electrónica.

La Asociación Derechos del Concebido, que así se llama, surgió con la “finalidad de defender a los seres más indefensos y desprotegidos sobre la tierra” fue por iniciativa del Mons. Pedro Agustín Rivera Díaz, quién además de sacerdote es químico, y presentó a título personal esta propuesta en junio pasado y desde entonces se reunieron cien especialistas en bioética, medicina, educadores y otros actores sociales, ”dando vida” a  ”La Declaración de los Derechos Humanos del Concebido“ el 28 de agosto del 2007.                                                                        

 También planean la Marcha por la Vida, este 17 de febrero de 2008, para que los mexicanos caminemos juntos, en defensa de los concebidos. La página de esta organización es la siguiente www.derechosdelconcebido.org.mx por si necesitan mayor información. Además cuentan con un teléfono de información 01 800 68537 77 (¡Llame ya!) De acuerdo, hasta aquí dejo la parte informativa.

Ahora quiero compartirles la impresión que tuve al visitar esa página en internet; primero debo decir que me fuí  derechito a buscar los nombres de las personas que conforman la asociación, su experiencia, conocerlos por fotos, si era posible, saber por ejemplo, en qué Iglesia oficia Mons. Rivera Díaz, pero he de confesar (aprovechando el clima) que no hay dato alguno. No tienen directorio.

Claro que, si leí los puntos básicos para entender los derechos innegociables del concebido, el axioma de que “No es una cuestión de Fe, ni de ética: es una cuestión de Justicia” O la frase “Mujer: tú eres el transmisor de Vida. No la dueña de esa Vida” entre las más significativas para mí.

Y entonces, cuál lluvia veraniega, empezaron a surgir en mi mente suspicacias, a saber:

  •  ¿Cómo le hacen para tener ese aparato de difusión, con presencia (cada vez mayor) en medios impresos y electrónicos? Es decir, ¿quién pone el billete?
  • Por qué argumentan que ya que se aprobó desde hace 60 años, La Declaración de los Derechos Humanos ¿cuánto más esperaremos para los Derechos del Concebido? si tenemos Derechos de los niños, Derechos de la Mujer, Derechos de los Ancianos, etc. Dado que todas buscan el bienestar del individuo.
  • Los documentos que ahí nos presentan, por supuesto sólo incluyen la postura de los que están a favor de esa ley, lo que no tiene nada de malo, total cada quién piensa lo que quiere. Pero ¿por qué no responsabilizarse de lo que publican?

La verdad yo tengo otra postura, muy diferente a la que tienen en esa página, y tal vez ofenda a las buenas conciencias; pero me parece muy tramposo que anden en pos de defender los derechos de los “concebidos”, cuando hombres, mujeres y niños, son usados y abusados de muchas formas.

Cómo decir que los defienden si, en los hechos no  hacen nada para eliminar la violencia, el abuso sexual, la discriminación y la homofobia. Jamás han considerado, por ejemplo, fomentar una educación sexual laica, responsable e informada para evitar embarazos no deseados, y al parecer, ni les importa.

Tampoco estoy de acuerdo en que alaben la idea de Mons. Rivera Díaz, cuando aún no se han esclarecido las denuncias de abuso sexual contra sacerdotes católicos. ¿Será que quieren calmar conciencias? O ¿Callar las voces críticas, enarbolando la bandera del “amor al prójimo”? Ahí queda pues, si desean visitar la página y tener su propia opinión, adelante.

Yo ya expresé la mía. Era mi derecho.

     





EL COSTO DEL SUEÑO AMERICANO (parte 4 y última)

21 01 2008

Por: InFaMe 

Los primeros dos meses que el Chiva estuvo en la casa de Rogelio, su primo, no pudo encontrar trabajo. Se despertaba tarde, desayunaba lo que hubiera, veía la televisión, observaba el paisaje por la ventana, admiraba un edificio grande que se veía a lo lejos, pensaba que era una fábrica y anhelaba trabajar allí, pasaba tardes aburridísimas, preparaba comida para él, Rogelio y Toño, otro mexicano que se hespedaba con Rogelio.

Rogelio era más grande que el Chiva, cuando estuvo en México, vivió siempre en el rancho, su padre también fue indocumentado en Estados Unidos y poco a poco se fue llevando a sus hijos al país de las hamburguesas. Cuando todos estuvieron allá se dispersaron en los estados americanos. El papá de Rogelío junto a su madre vivían en California y trabajaban en el campo, extrañaban a México, pero sabían que nunca regresarían a él.

Lupita, hermana menor de Rogelio tambien vivía en California con sus padres, ella fue la última de la familia en pasar la frontera, como no tenía papeles ni trabajo, pasaba encerrada en la casa donde se hospedaban, lloraba casi todo el día y deseaba intensamente regresar a la rancho de México.

Pero regresemos con Rogelio.

Rogelio trabajaba en el negocio de la construcción, hacía puertas. Llevaba ya tres años en Estados Unidos, ya hablaba inglés, con tono chicano, inconcluso y mocho pero se comunicaba. Le gustaba bailar música de banda, tomar cerveza y meterse cocaina.

Toño, el otro huesped en casa de Rogelio era Jalisciense, trabajaba en el campo, ganaba 40 dólares diaros, le gustaba emborracharse constantemente y por invitación de Rogelio, le entró al mundo de la cocaína.

El Chiva se llegó a desesperar, se sentía sirvienta de los otros dos, nunca salía de la casa para nada, la tienda más cercana estaba a kilometros de distancia, y sólo se podía llegar en auto. Además tenía miedo de que lo detectaran y lo deportaran las autoridades de migración, y no había según él, nada que ver por esos rumbos.

Pasados los dos meses encontró una oportunidad. Entró a trabajar junto a Rogelio en el negocio  de la construcción, trabajaba con fibra de vidrio y madera, hacía puertas, muebles, accesorios y todo lo que las casas de allá necesitaran. Su lugar de trabajo estaba muy cerca de la gran fábrica que veia desde la casa de Rogelio, allí se entero, que esa era una planta nuclear.

Esa fue la temporada donde mejor le fue, ganaba 80 dolares al día, aportaba economicamente para los gastos de la casa, el telefono, el gas, el agua y la televisión por cable. Pudo mandarle dinero a Rosario para que contratara el salón, la banda y la misa para su boda. A sus hermanos y hermanastros les envió un Xbox  de última generación, pagó sus deudas del accidente con la camioneta de Tío Capacho, se compró ropa, un iPod, un PSP protátil y ahorró un poco, previendo su regreso.

Durante esa temporada, que duró más o menos seis meses, los tres habitantes de la casa se turnaban por días para hacerse de comer, aprendieron recetas recordando sus experiencias en México para cocinar sopas de varias clases, guisados de chicharrón, carne y algún platillo de dificultad como chiles rellenos. Sin embargo cuenta el Chiva que, lo que más comió en esos meses fueron sopas maruchan gringas y comida enlatada.

En esos días su única diversión era ir los domingos a un Wall-mart a comprar alimentos. Regresaban y tomaban cerveza, veian la tele o jugaban video juegos toda la tarde. Dice el Chiva que no le gustaba salir porque todo se hablaba en inglés, y él no entendía nada. Rogelio se burlaba un poco y siempre quería hablar inglés. Lo más doloroso era, según el, que la discriminación hacia los latinos era intensa, -sobre todo de los negros y de los mismos latinos-.

“Los negros lo miran a uno como mierda, si los ves a los ojos se sienten ofendidos y te agreden”. Eso era soportable, entendía la diferencia entre razas y el odio que se ha inculcado en la socidedad entre ambos, pero lo que le sorprendió desagradablemente fue que la peor discriminación hacia los latinos llegados a tierras estadunidenses , era de parte de los mismos latinos. 

Es decir que, en casi todos los casos, cuando un latino consigue su documentación que lo acredita como ciudadano estadunidense, se convierte en un verdugo rencoroso que desea acabar con la migración, alegando que los recién llegados les quitan varias oportunidades.

Incluso los que aún no tienen papeles pero que ya hablan inglés y tienen camioneta o auto, desprecian a los que no han recibido su oportunidad. Esa actitud dice el Chiva, -nunca la comprenderé ni la olvidaré, me dejó muy triste-.

En varias ocasiones caminaban por las calles del pueblo donde radicaban y algunos viejos estadunidenses, los ofendían y agredían sin otra razón más que la de ser latinos. “Vete a tu pais”, “No enmugres el nuestro” “Maldito mexicano hijo de perra” les gritaban con ira.

Acudieron de vez en cuando a una bodega por las noches de los sábados, en ella se divertían puros latinos y negros, escuchaban música de banda y hip-hop. Se vendía cerveza, cigarros, mariguana y cocaina. En ocasiones bailaban, pero muy poco. En una ocasión, como al Chiva le gustaba bailar, decidió aplicar la siguiente estrategia para hacerlo con alguna chica de allí.

Observó a todas las muchachas que estaba en el lugar, descartó a las mas guapas y rodeadas de vaqueros ostentosos, también a las que estuvieran borrachas y en bola gritando como guacamayas, y miró a tres morenas, un poco chaparritas y que sólo platicaban entre ellas. Se levantó, después de darle un trago a su cerveza, caminó e invitó a bailar a una por una empezando desde la derecha y terminando por la izquierda. Las tres le pidieron que, para poder bailar una pieza, tendráin que ver las llaves del auto del Chiva -si es que llevaba-, si comprobaban que el modelo del automovil o camioneta era reciente y de prestigio, bailarían con él, si no, el esfuerzo habría sido inutil. Obviamente no bailó por no llevar coche y pasó la noche sentado en su mesa, bebiendo cerveza y con el autoestima por los suelos.

A pesar de todas esas peripecias, conoció negros muy agradables, gringos comprensibles y de buen corazón, llamaba seguido a México, Rosario lo esperaba con ansias, la fecha de su boda se acercaba y porfin podría, dice el Chiva, ir a México, casarse y regresar con su esposa a vivir en Carolina del Norte.

Pero el destino era otro. Una madrugada el Chiva se despertó de un brinco, corrió al baño y aventó con presión exagerada la materia que hacía estragos en su estomago. La diarrea se apoderó de él y no fue a trabajar, tomó remedios caseros y medicinas recomendadas por los otros inquilinos. Nada resultó. Pasaron dos semanas y la diarrea no cedía. tomar un vaso con agua era convertir las siguientes dos horas en un martirio. El Chiva perdió veinte kilos en dos semanas y media, se puso pálido y se sintió bastante debil.

Rogelio y Toño hicieron lo posible para que lo atendieran en un hospital cercano, cuando lo lograron, recibío atención muy limitada, le dijeron que pronto se le quitarían los sintomas y que todo volvería a la normalidad, sin embargo nada cambió. Todo esto sucedió tres semanas antes de su planeado regreso, mismo que tuvo que posponer porque sentia, dice, no tener fuerzas para soportar el viaje y le aterraba la idea de quedarse en el camino.

Estuvo un mes en cama, sin trabajar y gastandose parte de sus ahorros. Calculó que, de cualquier forma el dinero le era suficiente para su boda y un día que no se sintió tan débil regresó.

Dice que en el aeropuerto gringo lo detuvieron varias horas porque no lo dejaban salir sin tener documentos oficiales. -Primero estan chingando que uno no entre y luego que para que no se salga…¿Quién los entiende?-, bromeó desfachatado.

Logró tramitar una credencial, no de ciudadano, pero le otorgó una identidad, la presentó y se subió al avion, eran las seis de la mañana, llegó a la ciudad de México a las diez y enseguida tomo el autobús para el rancho de Colima, llegó a la media noche, arrastrando los pies, pálido, con bastante diarrea y síntomas de anemia o hepatitis. Pero también llegó con gusto por estar en su país, libre, próximo a casarse y empezar un negocio al lado de Rosario aplicando conocimientos que aprendió en el norte.

El final de esta historia es simple. El Chiva avisó a sus familiares quienes gustosos fueron a la boda, se sorprendieron de verlo enfermo pero pensaron que era algo pasajero, los gastos fueron más de los pensados, entre adornos, vestido de novia, traje, trámites y gastos médicos que hizo en México, el dinero que ahorró se esfumó, incluso tuvo que arrancar el dinero que tradicionalmente se atora en la camisa del novio en el transcurso de la fiesta, destinado para la luna de miel, para terminar de pagar la banda que amenizó el baile.

Hoy, El Chiva esta formado en la fila de analisis de sangre y de otros varios en la sección de cancerología del Hospital General, aun no sabe que tiene, dice que camina veinte metros y siente que el corazón se le sale por el pecho de tanta agitación, los médicos le dicen que puede ser un problema en los intestinos a causa de los sustos, malpasos, corajes, y malcomidas que pasó durante un año (en Estados Unidos),  que la planta nuclear que admiraba desde su casa, puede haberle provocado células cancerígenas, dicen que puede ser que se cure con medicina, que si no, habrá que operar.

Rosario amorosamente lo ayuda a realizar todos los trámites y lo espera mientras le realizan los estudios, sabe que el futuro de ambos es incierto, que el problema es grave y que el pronóstico es reservado. Dice que el Chiva acarició el sueño americano, pero que tuvo mala suerte, que no sabe si aceptaría irse al lado de su esposo para aquel país, porque el costo que se paga es bastante caro.





EL COSTO DEL SUEÑO AMERICANO (parte 3)

20 01 2008

Por: InFaMe 

El Topo organizó la comitiva de la siguiente manera:

Todos debían caminar en fila india, uno detrás del otro, nadie podía hacerlo al lado de otro, intentó ordenarles que debían ir en silencio, pero no lo logró, había muchos desmadrosos que se la pasaban gritando incoherencias y chistosadas. En ocasiones, cuando las bromas se volvían escandalosas el Topo les gritaba que guardaran silencio, porque podían ser escuchados por las autoridades que vigilaban esos rumbos. Este argumento ingenuo, huelga decirlo, resultó bastante chistoso para algunos, entre ellos el Chiva, -Si vamos más de ciento cincuenta cabrones caminando entre el monte, se escuchan las pisadas al unísono como si fueramos marchando, no creo que sólo por una carcajada nos vayan a cachar-.

Durante la caminata de esa noche, hubo un buen humor entre los caminantes, no hubo incidentes lamentables, volvieron a parar a las cinco de la mañana, con bastantes fatigados, quienes durmieron al tirarse en el suelo para alistarse a la caminata del siguiente día.

Al día siguiente, la orden fué caminar desde temprano, todavía no eran las dos de la tarde y el grupo ya estaba caminando, así lo hicieron durante muchas horas. Ahí comenzaron los problemas para varios. Y es que, por ser primerizos en el cálculo de víveres, varios se habían terminado lo que llevaron para alimentarse, sobre todo se habían quedado sin agua. Entre los mismos caminantes se comenzaron a regalar tragos de agua y uno que otro alimento. Una vez más volvieron a  caminar gran parte de la noche y llegaron al último descanso nocturno antes de pasar la frontera, ese día por cierto, no hubo buen humor entre el grupo. Mientras se alistaban  a dormir por última ocasión en tierras mexicanas, muchos notaron con horror que sus pies estaban repletos de llagas y úlceras causadas por el calor, el sudor de los zapatos y el roce de la caminata. Esta situación provocó que, a la mañana siguiente, hubiera otro grupo de desertores, quienes ya no puderon caminar.

El Chiva tenía ese problema, pero decidió callarse, también tenía rosadas las nalgas, por elló se quitó los calzones, intentó secarse con ellos y los abandonó, -Si no hacía eso, ya no hubiera podido caminar- contó.

La caminata del último día arranco a las 2 de la tarde, igual que un día antes, sólo que ahora hubo más problemas. Un joven llamado Jaime, deprimido y destrozado anímicamente, sin agua y sin alimento, estuvo tomando de su pequeña botella de ron durante la noche, dicen que se la terminó y lloró gran parte de la madrugada. Durante el día, con el esfuerzo físico y el calor, sufrió una deshidratación terrible que hizo que se desmayara y muriera. El impacto psicológico que sufrió el grupo fue considerable.

LLegaron como a las cinco de la tarde a una barranca, tuvieron que cruzarla como pudieron, las energías no les alcanzó a muchos y poco a poco se fueron quedando. En este lapso el Chiva se torció un tobillo y caminó con mucho dolor.

Casi oscurecía cuando llegaron a una autopista que atravezaba perpendicularmente su camino, tenía tres carriles en un sentido y otros tres en otro. Se detuvieron detras de unos montones de tierra y escucharon al Topo despedirse, su misión había terminado, sólo le quedaba darles una última instrucción.

Formarían grupos de tres personas, después sadrían corriendo de atras de unos montones de tierra, y llegarían a la autopista (Casi 100 metros de distancia), la atravesarían y seguirían corriendo hasta llegar a una reja de alambre, la cual brinacrían como pudieran y se esconderían atras de otros montones de tierra ahi los estaría esperando el Jimmy, su nuevo guía.

Empezaron los tríos a correr. Hasta que se viera que los tres de adelante habían librado la reja salían los otros tres, este suceso duró horas, porque ahí mismo llegaron las otras dos comitivas y se volvieron a juntar, sumando un total de quinientas personas más o menos, es decir que al rededor de cien se quedaron en el camino, unos fracturados, con torceduras, otros deshidratados y asaltados, otros más simplemente muertos. 

Cuando le toco al Chiva su turno, el dolor del tobillo torcido era intensísimo, el hueso se había enfriado mientras esperaba su turno y el dolor parecía ganarle la batalla. Volvió a quedarse callado y sin queja alguna espero la señal del Topo y salió corriendo a toda la velocidad que pudo junto a sus compañeros.

Dice que notó que los otros dos corrieron más rápido, que mientras más se acercaba a la autopista escuchaba que venían algunos carros, que el dolor de su tobillo lo quería hacer gritar, que escucho el quemado de unas llantas y miró como uno de sus acompañantes fue embestido a media autopista, que pasó sin ver el cuerpo del agonizante, que recordó la anécdota del hondureño Carlos y no quiso quedarse a ayudar al otro, había sido mucho el esfuerzo como para no lograrlo en la recta final. Llegó sólo a la reja, la brincó como pudo, se enterró algunas puas del alambre de la misma y se hizo una heridas, pero llegó hasta el otro monton de tierra, más nervioso que nunca.

El Topo y sus ayudantes detuvieron por un rato los brincos, tuvieron miedo de que el chofer del coche atropellante llamara a la ambulancia y los encontraran a todos. pero eso no sucedió, el auto huyó y el cuerpo del atropellado quedo a un lado de la carretera tapado por la maleza. El Topo entró con otro ayudante, taparon más el cuerpo, esperaron un rato, y siguieron mandando grupos de tres a pasar la autopista y brincar la reja a toda velocidad hasta que pasó el último.

Cuando todos estuvieron del otro lado pensaron que habían acabado con su martirio. Vana Ilusión.

El Jimmy les dijo que formaran grupos de cuarenta personas, que esperaran la llegada de unos vehiculos y que a su orden se subieran a ellos y se acomodaran en el piso.

Después de una hora llegó el primer vehículo, era una vagoneta, ahi se subieron los primeros cuarenta y se fueron. Asi sucedió sucesivamente hasta que llegó el turno del Chiva y su grupo, también se subieron a una vagoneta, acomodó cada quien su trasero en el piso de lámina y encogió los pies para que se sentara el de adelante y se recargara en las rodillas del vecino de atrás. Asi viajaron toda la noche y parte del día siguiente, las nalgas se les cosieron a todos y las piernas les quedaron a nada de la insensibilidad. Muchos cuando bajaron del viaje, tuvieron problemas para caminar durante un tiempo. El chiva y otros se quejaron entre si del martirio de soportar el lomo del de adelante, lo que no les permitió dormir, el calor  de adentro de la camioneta lo consideraron insportable -Qué mala suerte tuvimos- se dijeron.

 Lo que no sabían es que a otros grupos les toco viajar en la cabina de descanso de varios trailers, allí donde hay dormitorios para los choferes. Así viajaron el mismo tiempo que los de las vagonetas, en las cabinas los aventaron a todos, apilados unos encima de otros, al final del viaje los de encima se quejaron del calor y la incomodidad, los de enmedio sufrieron ataques de claustrofobia y los de abajo, en algunos casos salieron llorando de pánico por la falta de oxígeno, la oscuridad y el calor, en otros casos murieron asfixiados.

Cuando terminó el viaje, volvieron a entrar a una casa sin muebles, ahi el Jimmy les preguntó su destino. Todos se separaron según su rumbo fijado y viajaron en diferentes condiciones, no se sabe si algunos otros murieron de ahí en adelante. El Chiva viajo en otra vagoneta muchas horas más, solo que ahí sí pudo recostarse un poco y durmió todo el tiempo, cuando llegó a su destino, Dinuba California, buscó a un familiar que ya lo esperaba, el cual lo recibió con gusto y le pagó al “coyote”. El Chiva estuvo un día con su familiar, descansó y comió bien, se curó el pie y se bañó.

Un día después, viernes ya, salío en autobús hasta Carolina del Norte donde su primo Rogelio lo esperaba, llegó con bien, se abrazó con su primo y descansó todo el domingo, un día despues empezó a buscar trabajo, sólo que tardó en encontrarlo. Ese empezó a ser otro gran problema.





EL COSTO DEL SUEÑO AMERICANO (parte 2)

18 01 2008

Por: InFaMe 

El Chiva llegó a Sonora un domingo por la tarde, como a las cinco, su cita con el Roña era a las ocho de la noche en una dirección a las orillas de la ciudad que todavía tenía que investigar. Primero decidió buscar un lugar para comer, entró a una fonda y comió chicharrón en salsa con frijoles, estaba nervioso, pensativo, tomo agua de papaya y se salió a caminar con pasos lentos y largos, con un palillo en la boca y las manos en las bolsas del pantalón.

Reflexionaba, por ratos, sobre si esa era la última tarde en mucho tiempo que iba a poder caminar con libertad en su país, pero también se asombraba con las comionetas que veía pasar, todas ellas traídas del norte. De alguna  manera esas camionetas, el recuerdo de Rosario y el deseo de pagar todas sus deudas le dieron fuerza mental para lo que estaba por vivir.

 Cuando fue tiempo buscó la dirección en donde se había quedado de ver con El Roña, entonces lo logró, llegó a una gran casa, parecía abandonada, la calle donde se encontraba estaba sin pavimentar, la construcción estaba en obra negra, se veían los tabiques, no había ventanas y se escuchaban murmullos en el interior.

Buscó al Roña, se saludaron, y pasó al interior de la casa, cuando entró, la boca se le quedó abierta, estaba ante una de las muchas sorpresas que iba a vivir.

La casa tenía una sala enorme en el interior, en ella no había muebles, todo estaba acomodado para recibir el mayor número de personas, y sentarlas en el piso. El Chiva nunca fue bueno para eso de los cálculos, pero dice que en esa casa, esa noche, no había menos de seiscientas personas, entre familias, rancheros, costeños, chilangos, centroamericanos y hasta negros.

El Chiva buscó un lugar donde acomodarse, ya no había mucho, pero encontró y se sentó a ver las caras de los demás. Las personas se volteaban a ver entre ellas, había un ambiente de compañerismo pero de timidez y temor entre los que estaban ahí.

A las nueve de la noche el Roña les gritó que tenían dos horas para salir a la ciudad y comprar viveres para los siguientes tres o cuatro días, les dijo que cada quien llevara lo que pudiera comprar y cargar y con lo que, hasta su destino, pudieran sobrevivir. Sus recomendaciones fueron básicas -Compren sopas maruchan y estufitas de lata, galletas saladas, atunes, un galón de agua, chocolates, dulces y una bolsa grande de plástico para dormir-. También hubo prohibiciones. -No pueden llevar cobijas, comida que se eche a perder ni bultos boluptuosos-.

El Chiva compró sopas maruchan, una estufita de lata, atunes, galletas y el galón de agua. No entendió para que, pero compró la bolsa de plástico y se durmió en un pedazo de suelo, con ello estuvo listo para la salida del día siguiente, la cual por cierto sería a las 5 de la mañana.

Cuando despertó para la salida, ya todos estaban listos, había hermetismo, pero buen ánimo, él lo sintió -dice-.

A la casa llegó un comando de camiones guajoloteros. Dice el Chiva que los guajoloteros de Cd Neza son de lujo comparados con aquellas chatarras oxidadas, con ventanas rotas y asientos de madera incomodísimos. Los camiones fueron llenados de gente a toda su capacidad, el viaje sería durante todo el día, nadie supo a donde, pero así partieron, muchos se fueron parados todo el día, hubo quienes les cedían sus asientos a los parados por un rato, algunos por cortesía y otros porque, en realidad los asientos no permitían, para nada, tener un viaje placentero.

El Chiva se fue sentado, del lado de la ventanilla y junto a un hondureño llamado Carlos. Ambos platicaron durante gran parte del camino, sólo mientras no comieron, cabecearon o durmieron.

Carlos le platicó al Chiva que esa era la tercera vez que intentaba llegar a los Estados Unidos y la primera que llegaba tan lejos, -Ahora sí lo siento cerca- le dijo.

La primera vez que Carlos intento llegar como indocumentado desde Tegucijalpa hasta California, no pasó de Oaxaca, ahí lo asaltaron en las vías del tren y le quitaron todo el dinero, lo detuvieron autoridades mexicanas y lo deportaron.

La segunda vez llegó a Pachuca, allí varios indocumentados estaban a punto de treparse al tren que los llevaría hasta San Luis Potosí, pero su amigo con quien se acompañaba, intentó treparse a la “bestia” cuando esta iba demasiado rápido, perdió el equilibrio y se cayó. El tren le cortó las dos piernas y lo dejó inconciente. Carlos no tuvo el corazón para dejarlo moribundo allí, pidieron ayuda y lo hospitalizaron, le dijeron que se iba a salvar pero que nunca más podría volver a caminar. Con esa información Carlos se fué satisfecho y deportado de nuevo a Honduras.

-Ésta sí es la buena- le dijo Carlos al Chiva y después dormitaron en el camión guajolotero, mismo que los llevó por autopista, carretera federal y terracería hasta el atardecer, cuando la carcacha ya no pudo seguir subiendo la pendiente de un cerro.

Todos los indocumentados bajaron de los camiones, El Roña se despidió de ellos, les dijo que hasta ahí los acompañaría y que les presentaba a su nuevo guía: El Topo.

El topo tenía dos asistentes, así que dividieron a la gente en tres grupos de doscientos cada uno y partieron caminando entre el monte para el mismo destino, imaginaron, pero por distinto rumbo.

Dice el Chiva que no llevaban ni media hora caminando cuando de entre las jaras, salieron varios sujetos vestidos de negro, los detuvieron y les dijeron que estaban ante un asalto.

Las mujeres debían sentarse en el piso y entregar todo lo que trajeran, los hombres debían dar un paso al frente y entregar todo el dinero también. Hubo quienes juraron no traer dinero, esos fueron desnudados para comprobar su versión.  Los asaltantes revisaron dentro de las mochilas, enmedio de los sandwiches y tortas, entre la ropa interior de hombres y mujeres y entre las costuras de la ropa, sobre todo de los pantalones.

Ahi, en las costuras de los pontalones fue donde le encontraron a Carlos, el hondureño, los ocho mil pesos que le quedaban para concluir su viaje. Enfurecidos los maleantes, le propinaron una madriza salvaje, -por mentiroso y mañoso- le gritaban. Con esta demostración hubo unos que decidieron entregar su dinero y salvar su integridad física.

Cuando llegaron con El Chiva procedieron de la misma forma, lo encueraron, le revisaron por todos lados y no encontraron dinero, sólo doscientos pesos que llevaba de morralla en las bolsas. Él aseguró que no traía nada y lo perdonaron -Vístete y hazte para allá-.

El Chiva había engañado a los maleantes, su dinero estaba dentro del “frasquito” de una crema labial. Al llegar a Sonora, antes de llegar con el Roña, él decidió comprar una crema “Labello” cortar la barra de crema labial, meter los billetes en rollito y acomodar un poco de crema restante, esa acción le valió para conservar su dinero e integridad física durante este asalto.

Los asaltantes se llevaron su botin, y le desearon buena suerte en su “aventura” a todos los ahí asaltados, hubo quienes por las madrizas ya no pudieron seguir, entre ellos el hondureño Carlitos, y hubo otros que nomás por perder el dinero también abdicaron. El Grupo que siguió se redujo a ciento cincuenta personas, todas ellas espantadas y nerviosas, entre ellos El Chiva. Caminaron toda la noche entre el frío y la luz de la luna. Se detuvieron a las 4 de la mañana y buscaron donde dormir entre la maleza, ahí se durmieron y ahí, comprendío el Chiva la utilidad de la bolsa de plástico. Ésta sirvió para protegerse del sereno que cayó en la madrugada y que dejó empapada toda la superficie. Permanecieron y comieron algo ligero esa mañana, estuvieron sin hacer nada hasta las 5 de la tarde, cuando volvieron a caminar bajo las instrucciones de el Topo.





EL COSTO DEL SUEÑO AMERICANO (parte 1)

17 01 2008

Por: InFaMe

En diciembre pasado, mientras transcurrían las fiestas navideñas, tuve la oportunidad de escuchar esta historia. Lleno de sentimiento y asombro la cuento por este medio. El personaje principal, conocido por mí desde hace bastante años, recibirá un nuevo nombre aqui, para cubrir su identidad.

Bueno, hablemos de “El Chiva”.

El Chiva nació hace más o menos 22 años, aquí en Méxido D.F., cuando lo hizo, murió su madre y quedó, igual que sus dos hermanos mayores, una mujer y el otro varoncito, al cuidado de su papá y sus abuelos. Cuando cumplió los 2 años se fue a vivir con sus abuelos, ahi aprendió a hacer atole, acompañaba a su abuela a venderlo; y a cuidar marranos, ayudaba a su abuelo a criarlos para despues venderlos al carnicero y, en veces, disfrutarlos en carnitas, vendidas por el vecino.

Bajo el cuidado de sus abuelos hizo la escuela primaria. Cuando estaba a punto de terminarla, su abuela, quién más lo cuidaba murió, por lo que su abuelo decidió que lo mejor era que regresara al lado de su papá y hermanos en su legitima casa, la misma que ahora tambien se compartía con la nueva pareja del padre y sus tres nuevos hijos, es decir, había que ir a vivir entre hermanos, hermanastros y madrastra.

Tal vez las peleas de niños, adolescentes y últimamente jovenes, comunes entre hermanos y hermanastros que comparten una casa, hicieron que, al terminar la preparatoria, El Chiva buscara trabajo lejos de ahí con Don H, uno de sus primos que vendía madera. Con él vivió por espacio de 5 años. Mientras trabajaban juntos acostumbraban ir a un establo cerca de la casa de Don H a comprar leche recién ordeñada de vaca, mezclarla con chocolate y alcohol y jugar dominó por las tardes de los viernes. A veces regresaban borrachos. El Chiva estuvo con “Don H” su primo, mientras éste se casó, tuvo a su primer hija y la bautizó. También mientras su abuelo, el mismo que lo criara años atrás, muriera.

En ocasiones El Chiva acompañaba a Don H al pueblo de donde eran sus abuelos en Colima, ahi llegaban con el papá de Don H, tío de El Chiva y se iban al rodeo a ver los toros, mientras comían garbanzos hervidos con salsa, tomaban cerveza, aplaudian y gritaban leperadas. Iban, casi siempre, a las fiestas patronales del pueblo, en ellas comían enchiladas y por la noche, mientras Don H se quedaba en la plaza del pueblo con su esposa e hija, El Chiva hacía amigos y amigas con quienes iba a los bailes. Casi siempre salía borracho de ellos.

En uno de esos bailes El Chiva conoció a Rosario, una jovencita linda a quien besó e hizo su novia. Esa sería la razón por la que, de ahi en adelante, El Chiva regresaba al pueblo por si sólo, sin acompañar a Don H, y con frecuencia cada vez más notoria.

Aunque, mientras El Chiva estaba en la ciudad de México, también asistía a bailes y se divertía con amigos que hizo mientras vivió con Don H, su mayor ilusión era ahorrar algunos pesos e irse a compartirlos con Rosario.

Nadie, ni Don H, ni sus amigos de la ciudad creían en ese noviazgo, “Amor de lejos es de pendejos” le decían cada que podían. Pero EL Chiva, tenía un convenio con su tío Capacho, padre de Don H, que vivía en el pueblo. Tío Capacho, por las tardes, cuando quisera descansar, tenía que caminar por la plaza, sentarse y fumar un cigarro, platicar con los viejos de por ahi, o lo que a él se le diera la gana, y parar bien la oreja. Cada que supiera algo de Rosario lo apuntaría en su libreta o donde pudiera recordar, para decirle al Chiva cuando éste fuera al pueblo.

Tío Capacho siempre cumplió, y nunca descubrió nada de Rosario que pudiera crear problemas entre la pareja de los, en ese entonces, adolescentes casi adultos.

Cuando El Chiva cumplió veinte años, su padre, quien aunque lejos, no perdia contacto con él, empezo a cuestionarlo sobre su proyecto de vida, le hizo notar que el dinero que le pagaba Don H, era suficiente por un tiempo, pero que tarde o temprano se le volvería insuficiente. Le exigió que pensara en cambiar de aires, en buscar algo diferente, con más ventajas. El Chiva lo intento por muchos lados. Sí hizo caso.

Primero intentó alistarse en el ejercito, pero su pasado hiperactivo, su deficit de atención y su infancia llena de inestabilidad, le hicieron mostrar un perfil psicológico no apto para las filas de los soldados, -Me dijeron que estaba loco, y que no puedo estar marchando entre ellos- se burlaba de si mismo cuando supo el resultado. Intentó iniciar una carrera, pero no tuvo la paciencia para continuarla. Intentó trabajar en fábricas, bodegas y carpinterías pero, aunque su esfuerzo se duplicaba, los resultados económicos eran los mismos prácticamente.

La presión de su padre se hizo más intensa, el equilibrio que llegó a tener El Chiva con su vida se rompió de pronto. Ahora eran más frecuentes sus borracheras, sus peleas en las fiestas, sus pleitos con Rosario y su sensación de desatención por parte de su familia.

En una ocasión el Chiva llegó al pueblo, listo para la fiesta patronal de San Nicolas, patrono de allí, llegó acarrerado a la casa de Tío Capacho donde acostumbraba llegar, se bañó, casi se atragantó a prisa con un huevo con frijoles mientras se echaba gel en el pelo y se ponía la camisa que iba a estrenar esa tarde, estaba nervioso. Primero porque ya era tarde para pasar por Rosario, segundo porque Tío Capacho le iba a prestar ese día la camioneta para no ir a “patin” y tercero porque Tío Capacho quería hablár con él antes de irse.

La sorpresa fue que Tio Capacho, despues de varios años, ahora sí había escuchado rumores desagradables sobre Rosario, rumores que tenía que aclarar El Chiva con ella y que, de ser ciertos, dejarían a Rosario como una mujer infiel.

Desconcertado, El Chiva se fue por Rosario, llegó con ellá, hablaron, ella le confesó que alguien la pretendía y que a ella no le desagradaba, sobre todo porque, el cortejante le proponía cosas serias, entre ellas un casorio, algo que El Chiva siempre evadía.

En esa fiesta estuvieron muy serios, casi no bailaron, él la fue a dejar temprano y regreso pensativo a la fiesta. Esa noche tomó más que nunca, la desesperación parecía haber hecho presa de él. De regreso a su casa, enfurecido y borracho, aceleró de mas y estrelló la camioneta que le prestó Tío Capacho en un vallado. Nada grave, El Chiva salió por su propio pie, espantado si, con uno que otro raspón, pero nada de cuidado. La camioneta, contrariamente, quedó desecha del frente.

Tío Capacho comprendió la situación y no reprendió al Chiva, pero sí le cobró los daños. Obviamente el joven no podía pagarlos, no tenía ahorros y para pagar tenía que hacer algo brillantísimo.

El Chiva regresó a México en cuanto pudo, le pidió dinero a sus familiares y amigos, consiguiendo pagar a medias los daños. Su padre lo regañó como nunca, lo hizo sentir muy mal y le dijo que la única forma de reparar el daño de manera rápida era juntar los 20 mil pesos que tenía para medio pagar el daño , y pagarselos al “Roña”, un pollero que pasaba a los mexicanos hasta Estados Unidos por el desierto y los dejaba en California, según él, sanos y salvos. El Chiva, lo pensó, le pidió a Rosario que lo esperara, le dijo que se iría al Norte por un año y que regresando se casaban, ella aceptó. Juntó algo de ropa y se fue a Sonora en autobus, donde días después se vería con el Roña para cruzar la frontera.





SANTA CLÁRTEL Y LOS REYES NARCOS

11 01 2008

Por: Salo

¡Ahhh la infancia! Hace una semana que empezó este 2008, recuerdo que yo sabía que un año comenzaba luego de ver los regalitos que los Reyes Magos (si, yo fui su clienta ) me habían dejado junto a mi zapato. Entonces me decía, Salo, ahora sí es un año nuevo. Claro que con el paso de los años cambian tus gustos, quieres cosas más sofisticadas que los reyes magos por muchas influencias que tuvieran, nomás, no me iban a traer.

Es curioso, pero justo en éste año caí en la cuenta que los de mi generación pediamos juguetes u otro objeto para divertirnos y ya, no nos interesaba nada más que la emoción de esperar con los ojos pelones, fingiendo que dormiamos a pierna suelta, la noche del 5 de enero, para esperar a Melchor, Gaspar y Baltazar, para ver si cumplían nuestros deseos. 

Descubrí que ahora los niños piden cosas tirándole más a la tecnología, qué importa si es un chiquillo-chiquilla de 9 años, quieren iPODS. reproductores de MP´3, celulares con cámara digital, aunque no les llame ni su abuelita, ellos pieden de estos juguetitos pa´rriba. Y si las peticiones infantiles cambiaron de unos años para acá, también la apariencia de los entes que dan los regalos.

Santa y los Reyes, ya no andan vestidos con botas negras y traje rojo; ni tampoco vienen del lejano oriente montando animales de cuatro patas, ahora están en la República Mexicana; el bajío para ser precisa, y eso sí son una “buena familia” pues siguen con la tradición de hacer felices a los reyes del hogar.

Para muestra estas imágenes desde Michoacán, en dónde vemos como le hacen los narcos para ir ganándose la simpatía de los habitantes de un pequeño poblado.

http://www.exonline.com.mx/diario/videos/94407

¿Generosidad? ¿Espíritu navideño? ¿Compra de conciencias? No lo sé, pero nada les quitará la emoción a esos niños de ver ese camión lleno de juguetes sólo para ellos; estos pequeños sabrán que los Reyes Magos, sí que existen, sí que les tren juguetes y que son un ejemplo a seguir.

Y no es de extrañar que cuando crezcan la imagen de generosidad que tienen de los reyes de “La Familia”, como se hace llamar éste grupo, les haga intentar ser como ellos; así le dirán a su mamá: “Yo no quiero ser Doctor, mejor quiero ser Rey Narco”.