CONDUCTORES AGRESIVOS… ¡AY NANITA!

30 01 2008

Conductor LocoPor:Doko

Sí, lo acepto, a mi edad aún no sé manejar un automóvil (al decir “a mi edad” no me refiero a que ya este viejo, jeje) Por diversas circunstancias en mi vida, nunca estuve cerca de un volante. Pero desde finales de 2007, el aprender a controlar un bólido cada día se hace más urgente. La misión: rescatar un auto abandonado.

Desde que sé que debo tomar un curso de manejo me he puesto a analizar la actitud de quienes conducen un automóvil en esta congestionada ciudad. Y no es una sorpresa para nadie decir que todo mundo maneja al más puro estilo de ¡Viva México, cabrones!

Se pasan los altos, echan carreritas, se dan cerrones, no ceden el paso, por cualquier cosa mientan madres, manejan distraídos, aprietan el claxon como si quisieran que los escucharan en la Patagonia. Manejan tan rápido como si tuvieran diarrea. Cuando un carro se empareja a otro, los conductores voltean a verse como diciendo “¿qué me ves pendejo?”, etc.

Estas conductas tal vez se deban a que el tráfico de la ciudad es una grosería. Me he dado cuenta de que, quien esta frente al volante, se siente con poder. Poder de ir más rápido, de correr, de ser libre. Pero al encontrarse con tanto carro que no lo deja pasar, sucede lo más lógico: se frustra. Y esto convierte al piloto en un ente agresivo de un alto riesgo para la sociedad.

Al ir al volante, poseídos por satanás, los conductores en lo que menos piensan es en la seguridad de los que no van abordo del auto que manejan, es decir, les vale monjas lo que le pase a los transeúntes y a las personas que viajan en carros cercanos.

Conozco a muchas personas que se transforman en bestias al arrancar su auto. Y eso no es nada divertido. Yo sé que ellos enfrentan esa frustración que mencioné antes. Ahora, la pregunta es: ¿a mi me pasara lo mismo? ¿Cuando aprenda a manejar, me invadirá esa sensación de poder? ¿Me pondré como toro loco cuando alguien me gane el paso? ¿Le mentare la madre a los cristianos que se atraviesen por mi camino?

Lo peor de todo es que la respuesta a esas preguntas parece ser, Sí. Y es que hace unos días viajaba de copiloto en el auto de un conocido, entramos a un centro comercial y dimos varias vueltas para encontrar lugar en el estacionamiento. Después de un rato vimos que alguien abordaba su vehículo para abandonar la plaza. Nosotros nos orillamos para que el individuo saliera del cajón y se fuera. Cuando lo hizo, un tercer auto realizó una maniobra inesperada y audaz… ¡y nos ganó el inche lugar!

Yo bajé el vidrio y le grité todas las groserías que me sabía, y las que aún no se inventaban. Llevábamos una hora buscando donde estacionar el carro, y ese Pecador sin ningún empacho nos madrugó. Me frustré y entonces lo insulté. Tal como millones de conductores en el mundo.

Pero ¿qué podemos hacer como sociedad para mejorar nuestro comportamiento y cultura vial? Los conductores agresivos provocan miles de accidentes al año. Si no modifican… o modificamos la conducta, podemos sufrir consecuencias fatales, pero no sólo nosotros sino también terceros. Ni modo, a domar a la bestia. Que Caray!

P.D. Revisen este video, cortesía del periódico Reforma.





SI CAMBIAMOS DE SEXO ¿NOS CAMBIAN LOS PREJUICIOS?

30 01 2008

Por: Salo

Escuché por el radio, una nota que hablaba sobre el suicidio de la asistente de la top model Naomi Campell, que tras perder a su pareja sentimental unos días antes, de pronto no le vio sentido a su vida y saltó desde de un puente en una de las avenidas de la ciudad dónde vivía.

Me pareció interesante, dentro de lo lamentable que es que alguien decida matarse, saber que la ex asistente nació hombre, pero se sentía mujer internamente,  años después se había practicado una operación de cambio de sexo; y pese a ello, nunca se adaptó a su nuevo rol como mujer, la depresión que tenía (según sus amigos) era cada vez mayor. Si a eso añadimos la pérdida de su novio, y además ser asistente de ese mujerón que es toda belleza, pero es el mismo satanás, fue díficil para ella.

También me enteré que algunos legisladores y especialistas en temas de sexualidad, decidieron investigar respecto al tema de los transexuales, desde el punto de vista jurídico y sobre la identidad. Y no me parece un tema fácil.

El deseo de cambiar de sexo, no significa que hoy te pones vestido y mañana pantalón. Según entiendo, un transexual es una persona que “siente estar atrapado en el cuerpo de otra persona” y quiere vivir dentro del cuerpo que le “pertenece”. Por ejemplo, si eres mujer (biológicamente) pero sientes que eres un hombre o si naces varón pero por dentro te sientes como mujer.

Pienso que no sólo es complejo el hecho de legislar por la ley de cambio de sexo ( o reasignación de género) cuyo costo oscilará entre los $3, 500.oo pesos mensuales, durante dos años antes de la operación; entre terapias sicológicas y medicamento, puesto que en nuestro país la atención médica es cara y como en otros casos, la oferta es superada por la demanda.

Hay otros factores que pesan, y mucho, porque la doble moral que impera en el país, hace difícil que alguien hable de sexualidad de forma abierta y tolerante, pero además, queda demostrado que no todos nos aceptamos como somos, heteros, homos, lesbis, bis, transEsa sería para mi la primera barrera, antes de la sociedad,  están nuestras barreras mentales. Si no fuera así ¿cómo explicamos lo que para muchos es claro menos para el mismo Fabiruchis? Por citar un ejemplo.  

Si pasamos de nuestros prejuicios internos, están también los legales, ¿soy la misma persona o no? ¿puede una misma persona sacar dos actas de nacimiento distintas? ¿qué pasa con mi identificación oficial? ¿si me cambio de sexo, pierdo los bienes que poseo? Lo dicho, la Coalición Social Demócrata de la ALDF no la tiene nada fácil, tampoco los juristas, ni los especialistas en salud sexual.

Recuerdo a propósito del tema, una película que estrenaron hace un par de años Transamerica se llama, ahí el protagonista debe vivir como mujer, por un año, antes de reasignarle el sexo, según las leyes en Estados Unidos. Sin duda, sería interesante volver a verla.

Yo sólo espero, pese a lo desconfiada que soy, trabajen en serio evitando huecos legales que de aplicarse esta Ley, lejos de ayudar a los transexuales, los dejará indefensos, pero además sin el apoyo sicológico que necesitan antes, durante y después, de su intervención quirúrgica.

Mientras tanto, hay que estar al pendiente sobre las noticias del tema, pero sobre todo, informarnos.