FUMAR ES UN VICIO, NO UN DERECHO

4 03 2008

www.ecosdelacosta.com.mxPor: InFaMe

Escribí hace algunos días un artículo sobre la canija necesidad de sentirnos, como ciudadanos, polarizados en todo. Puse el ejemplo de las pasadas elecciones en México, en donde la población se dividió entre Calderonistas y Pejistas. También mencioné el debate entre los que apoyaron el aborto y los que no lo hicieron. Asi me fuí de largo hasta caer en el mentado tema de la ley anti-tabaco, la cual a mi parecer, es una ley retrógrada y deleznable por el simple hecho de limitar en la población el uso de su criterio.

Me explico.

La sociedad mexicana sigue esperando, de manera desesperante, que todos los problemas se los resuelva papá gobierno. Asi que, desde tiempo atrás, los ciudadanos nos limitamos a esperar que las autoridades nos digan qué hacer y qué no hacer, mientras nuestro criterio sigue entorpeciendose a causa del desuso.

El asunto del tabaco, por ejemplo, se resolvería de manera sencilla, primero, publicando de manera explicita los riesgos y consecuencias de fumar, y de estar cerca de un fumador; y después, promoviendo la elección entre los empresarios, sobre si su restaurant, hotel, cine, bar, cantina o anexas está libre de humo o no lo está.

Los clientes, bien informados, podrían decidir si soportan el humo del cigarro en un restaurant para deleitarse con la comida o si deciden irse a otro establecimiento ”libre de humo”. Los fumadores lo harían de igual manera, podrán ir a un bar en donde se fume y hacerlo como chacuaco o  vivir el buen ambiente de otro bar donde no se pueda fumar y sacrificar su vicio. Así todos convivimos y usamos nuestro criterio sin necesidad de ser arriados como mulas y recibir multas.

Sin embargo varios fumadores incautos señalan a la nueva ley, pero no por lo anterior, si no quesque porque: “atenta contra los derechos de los ciudadanos, porque fumar es un derecho”. Mira tú. Ahora resulta que la gente se acuerda de sus “derechos” sólo cuando le conviene.

Fumar es, hasta nuevo aviso, un vicio y no un derecho. Los ciudadanos tenemos derecho a votar, a la libre expresión y al libre albedrío, punto. Dentro de ese libre albedrío podemos decidir si somos fumadores o no, y eso, huelga decirlo, sigue sin estar prohibido.

Pero una cosa es que los chacuacos de la ciudad puedan enmugrarse sus pulmones y otra muy diferente es que quieran, a expensas de su vicio, enmugrar los de los que no fumamos, y alegar que eso es parte de sus derechos.

Si los fumadores omiten que cada 7 segundos muere una persona en el mundo a causa del cigarro, que por cada fumada entran en su organismo más de cinco mil 800 agentes nocivos para la salud, de los cuales casi 60 son cancerígenos, allá ellos y quienes los acompañan, muy su gusto.

Esos argumentos comprueban que la gente se vuelve tan infantil y mañosa con tal de solapar sus vicios y que necesitan y necesitarán siempre los apapachos de papá gobierno.

Gracias a ello las nuevas leyes limitan nuestro libre albedrío y México, por consiguiente, cada vez es más desgraciado.