LA ESCARAMUZA GENERADA TRAS BOMBARDEOS COLOMBIANOS CONTRA LAS FARC

12 03 2008

elsiglodedurango.com.mxPor: InFaMe

El caso de los bombardeos al campamento de las FARC en tierras ecuatorianas por parte de tropas Colombianas, llevandose entre las patas a algunos mexicanos, se está convirtiendo en un complejo enredo.

Primero, la indignación debería estár dirigida al orate presidente de Venezuela, Hugo Chavez, cuyo gobierno financiaba grandes cantidades de dinero para solventar los gastos que llevaba el funcionamiento de las FARC.  El gobierno de Ecuador sabía perfectamente la existencia de dichos campamentos solapando su existencia, por ello también es culpable del suceso.

El gobierno de Colombia estuvo en una encrucijada, creo yo, porque de no haber actuado, las autoridades ecuatorianas habrían dado el pitazo a los guerrilleros y éstos hubieran escapado. Pero una cosa es caer por sorpresa y atrapar a los acampantes para juzgarlos como la ley lo indica y otra muy diferente es bombardearlos y asesinarlos a quema ropa para despues “viriguar”.

Las FARC, justificaban su violencia, terrorismo y tráfico de drogas por el simple hecho de ser un “movimiento revolucionario”. Huelga decir que, si un individuo o grupo de ellos intentan terminar con la violencia utilizando más violencia, son por consiguiente un remedo de “revolución” castigable en todo momento.

Los mexicanos acaecidos en ese suceso sabían el riesgo que corrían al meterse a ese campamento, suponiendo que iban a realizar investigaciones interesantísimas, debieron imaginar que, tras las anteriores liberaciones de rehenes y fricciones entre gobierno y “revolucionarios”, su vida corría peligro mientras estuvieran en esos campamentos.

Tuvieron la mala suerte de estar en el momento equivocado y en el lugar equivocado.

Quedan para futuros análisis los verdaderos objetivos de sus visitas, sus posibles solidarizaciones y simpatizaciones activas con dichos movimientos tan cuestionables. Los posibles vínculos de personas cubanas, quienes ofrecieron las facilidades a los estudiantes mexicanos para acceder hasta la cocina de las FARC. Lo necesario es que todos los actores políticos, es decir gobiernos cubano, colombiano, ecuatoriano y venezolano deben aclarar; mientras que, el gobierno mexicano asumir posturas comprometidas e informar.

Ahora que, siendo un tanto exigentes, es increible que al lider del campamento, Raul Reyes, segundo en importancia dentro de las FARC en un momento de tanta tensión como el que se vivía, haya sido eliminado del mapa mientras se encontraba dormidito. Un movimiento de esa naturaleza implica vigilancia las 24 horas del día, para saber por lo menos quién les pegó, hasta se vieron verdes.

No menos importante es condenar el injusto señalamiento hacia la UNAM, por ser la universidad de los mexicanos que se encontraban en esos bombardeos. No es posible que ahora se señale a la máxima casa de estudios como “Creadora de guerrilleros”, “Semillero de Narcoterroristas” o cosas por el estilo. La Universiadad es una institución pública y laica que respeta las ideologias de sus estudiantes. Si los estudiantes asesinados en Ecuador no tuvieron el criterio para definir entre un movimiento ideológico, pacífico y una red terrorista, es desición suya. Si ellos mismos sabían las contradicciones de la guerrilla y se fueron a meter para investigar, es digno de reconocimiento, sólo que, como dije, tuvieron mala suerte. Y de no avisar a sus respectivas familias, la culpa no es de otros mas que de sus padres y la educación que brindaron. La UNAM está muy por encima de esa polémica.

En general el caso es toda una escaramuza, cada quien opina desde su trinchera, los cegeacheros dicen apoyar totalmente a los compatriotas muertos en Ecuador, los ultraderechistas condenan el supuesto entrenamiento para guerrilleros de esos jóvenes, otros más, los ignorantes, aseguran que nunca ni por error estudiarían en la UNAM, porque no quieren ser entrenados para guerrilleros.

El caso es que, los que miramos todos estos sucesos desde afuera, deberíamos informarnos y no hacer señalamientos irresponsables contra los estudiantes, instituciones educativas o anexas. Para fortalecer constantemente nuestro criterio y protestar cuando sea necesario, pero más allá de las ideologías.