UN VISTAZO A LAS ENTRAÑAS DEL WOMAN´S CLUB

23 04 2008

 Por: Salo

¡Ya vine de dónde andaba, se me concedió volver! Bien la verdad es que mi ausencia se debió a una misión ultra secreta que debía cumplir. No fue nada fácil, pero como aquí en SOBREXPUESTOBLOG, nos gusta tener la información de primera mano, pues me autoasigné el caso que a continuación les narraré.

Todo empezó con el cumpleaños de cierta chica a la que llamaremos “D”, que aunque está muy enamorada de su novio, sugirió que fueramos a ver a los chicos “buena onda” que se quitan sus trapitos para ganarse el pan. Así que “D” decidió cómo quería pasar su cumple número 26; rodeada de sus amigas, tomando una copa en su honor y viendo hombres en diminutos calzones bailar al ritmo de la música.

Así que una vez apalabradas las mujeres que la acompañarían, se procedió a hacer la reservación, labor que cumplió con gusto y esmero la simpática “L”, así que la fecha quedó pactada, sería un sábado del presente año a eso de las 21:00 hrs y todas quedamos de vernos en la entrada del lugar. Así que en un pincipio estaban seguras “D”, “L”, “R”, “I”, “M”; “B”, “P” y yo Salo, que claro está fui en calidad de interventora, para dar fe y legalidad a nuestra visita al Woman´s Club.

Debo aclarar que nos dimos cuenta que las que más hablan son las que se echan para atrás en el último momento, así que “I” nos dejó plantadas a la mera hora, no le avisó a nadie y además jamás contestó su cel, el problema era que todas habíamos quedado en poner lana para la cuenta, al final nos toco poner de más, en fin eso nos pasa por confiadas.

Regresando a mi relato, cuando ya estuvimos todas presentes nos dijeron que debíamos pagar el cover lo cual hicimos y después pasamos al primer piso del WClub, la atmósfera era solemne, el lugar estaba vacío y nosotras que habíamos ido por primera vez pensamos que no se iba a llenar, jajajaja ¡Qué equivocadas estábamos!     

Después de asignarnos mesa, el mesero llegó a ofrecernos la carta y preguntarnos qué ibamos a tomar, pero hay que ser muy listas, porque astutamente te sugieren la botella más cara, (para que te asignen mesa el consumo mínimo es una botella de 1/4) el mesero nos dijo. tal botella tiene un sabor más suave, tal otra es fuerte, bla, bla, bla,. Entonces nos decidimos por cierta marca, que no era la que el mesero quería así que muy a su pesar tuvo que traernos lo que pedimos.

Las horas pasaban lentamente y el lugar se iba llenando de mujeres de todas las edades, que ansiosas esperaban dieran las 12:00 hrs, para ver desfilar por la pista, uno por uno, a los chicos que ahí bailan. Y entonces la medianoche llegó, el show estaba por empezar, las luces se apagaron, el suspenso llegó al límite, los gritos de alegría se hicieron ensordecedores cuando en grupo salieron 10 hombres vestidos con uniforme militar que al centro de la pista empezaron a bailar a ritmo de los Backstreet Boys “Everybody” hasta quedar en tanga, después todos abandonaron la pista. 

Luego el que trabaja de anfitrión, un tipo nada gracioso, iba anunciando uno a uno a los bailarines, para que presentaran su número, así fueron pasando “Brandon”, “Ángel”, “Salvador”, “Stefano”, “Richard”, y varios más con nombres igual de originales, que además de demostrar que bailan muy bien y ser muy atractivos físicamente, conocen el negocio de vender cuerpo al dedillo. 

Lo comprobé porque si querías un privado con ellos tenías que comprar tu boletito, que iba de 100 pesos si querías un baile nada más, o 300 pesos si querías un “privado- privado” con alguno de ellos, si escogías uno ”codiciado” tenías que hacer fila, como si fueras a comprar pan. Me parece que el negocio está ahí, más allá del cover o la bebida, está en la cantidad de mujeres que pagan para tener unos minutos un hombre que después salta a la mesa siguiente a bailar o a tener privados con otra clienta.

¿Hay sexo con las clientas? No lo puedo asegurar, pero me late que no sería nada raro, al final es un negocio el cuerpo y esos chicos “buena onda” lo saben muy bien.

Eso sí, como la que estaba en su juicio era yo, por acuerdo, me hice cargo de los dineros, así que el mesero no pudo pasarse de listo. Fuera de eso, nosotras, lo pasamos muy bien, gritamos, bailamos y nos divertimos mucho, la cumpleañera “D” lo pasó bomba porque todos los chicos le bailaron y ella aprovecho esa oportunidad tan bien que hasta el día de hoy no he dejado de sonreir.   

Así que si las lectoras sobrexpuestas desean asistir a un lugar de estos, deben llevar mucha lana, por si acaso desean ver sin ropita a un chico que se la quita por dinero.

Concluyo diciendo ¡Los sacrificios que debo hacer para traer información de primera mano, que caray!

   


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