MUJERES ASESINAS… ¡Y LOCAS!

13 11 2008

mujeresasesinas Por:  

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Hace unos días mi curiosidad me llevó a ver un capítulo de la serie televisiva Mujeres Asesinas. La producción esta a cargo de Pedro Torres, ex esposo de Lucía Méndez, y culpable directo de que fenómenos mediáticos como Big Brother hayan llegado a México. Cada capítulo de la serie es diferente y no tiene relación uno con otro (creo, porque tampoco he tenido tiempo de ver la serie completa) pero todos tienen la misma línea: la venganza. 

Mujeres Asesinas es un programa feminista donde se nos quiere hacer creer que los asesinatos cometidos por las “heroínas” tienen justificación. El capítulo que me tocó ver se llamaba Ana Corrosiva, y contaba la historia de una mujer, interpretada por Cecilia Suárez, que se enamora de un cirujano plástico el cual andaba de picaflor con todas sus pacientes. A lo largo de la trama se muestra cómo la enamora el tipo, y después de que consigue tenerla a su lado la deja por otra a la que, por cierto, le acaba de operar el busto y esta más guapa, jeje. 

El cirujano trata a Ana peor que a su calzón, esto hace que la relación poco a poco se vaya por el drenaje. En una ocasión Ana llega al consultorio de su pareja y lo encuentra en pleno Mete-Saca con su amante. Sí, la que es más guapa. Así que el “Don Juan” clara y directamente le dice a la protagonista que ya no quiere nada con ella, que agarre sus chivas y se vaya de la casa. ¿Y cómo reacciona ella? Toma un frasco de ácido y lo vacía en el rostro y genitales del Pecador mientras dormía. ¡Pero qué reacción tan madura! 

Para mi sorpresa la respuesta de las personas con las que observé el capítulo, todas mujeres, fue “¡Bien, ese cabrón se lo merecía!”… ¡Ay, caramba! 

Estoy de acuerdo, la forma en que el tipo la trataba no era nada agradable, le puso el cuerno en su cara y era un cínico de lo peor. Pero creo que eso no justifica que le haya vaciado un frasco de ácido, y menos al saber qué pasó con él después del atentado. 

Al final del capítulo sale una leyenda diciendo que el desafortunado cirujano nunca volvió a ejercer su profesión debido a que quedó ciego y perdió sus dos manos y genitales por las quemaduras. Pero casualmente Ana, después de pasar diez años en la cárcel, actualmente atiende su propia clínica en algún estado de la república. 

Ok, él le fue infiel, la humilló y mandó a la goma. Ella lo dejó ciego, manco e impotente. ¿Hay algún punto de comparación entre lo que le hizo el uno al otro? Yo creo que no, para mí Ana se pasó. 

En un país donde se respira violencia por todos lados solo nos faltaba un programa que nos dijera que esta bien hacer justicia por nuestra propia mano, y aparte es justificable. ¿Hasta donde hemos llegado?

Lo peor de todo es que al final, mientras corre la leyenda que cuenta lo que pasó después, sale a cuadro Cecilia Suárez, Ana, lanzando una mirada como diciendo: Abusado, no te metas conmigo porque ya sabes lo que te pasa Y uno sólo se queda pensando: ¡Ojalá no me case con una loca!… Creo que mejor voy a borrar de este post cuando digo que la amante estaba más guapa, no vaya a ser. Que Caray!








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