Por: InFaMe
Juan Carlos Torres Palomino, un lacayo (no hay otro modo de referirse a gente asi) que seguramente nunca obtuvo un trabajo que le permitiera vivir “dignamente”, quiza porque no tuvo esa suerte, o talvez porque nunca quiso tenerla, decidió dedicar su inefable vida a hurtar transeuntes y personas en automoviles.
Dicen ahora, despues de su muerte, que este individuo formaba parte de una banda de asaltantes sobre motocicleta. De hecho, Rodolfo Feliz Cárdenas titular de la PGJDF, despues de reconocer el cadaver de esta escoria asegura que:
“Sabemos que era de una banda de gente que se dedica al robo, que anda en motocicletas. Tenemos ya algunas líneas de investigación, ahorita no se las decimos porque es algo que vamos a seguir muy de cerca, pero ya tenemos algunos datos”
Pero ¿Cómo murió Torres Palomino?
Resulta que el sábado pasado salió junto a un compañero a asaltar ciudadanos en el sur de la ciudad, su botin ya era considerable como a las cinco de la tarde, habia ultrajado a varias víctimas, jovenes casi todas. Cuando, en un alarde de confianza por la buena jornada acompañado de un trafico asfixiante, decidió amagar violentamente al chofer de un BMW que estaba a su paso en el embotellamiento.
Ese iba a ser su pilón.
El chofer del carrazo no opuso resistencia, al ir con su esposa e hijos decidió obedecer puntualmente al caquito. Este último sólo le pedía el celular y el reloj, iba de salida, pero cuando el asaltado se bajó del auto e insinuó entregarselo, el rata sintió por un instante la posibilidad de tener en sus manos un BMW, estaba a punto de ir por el auto cuando una rafaga de balas acabo en un instante con su vida.
Los escoltas de Miguel Ángel Mancera Espinosa, subprocurador de Procesos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal y dueño de ese BMW le dieron su merecido.
No dudo que la muerte de alguien no debe producir alegría, por el contrario debe provocar en los vivos momentos de reflexión. Sólo que, tratandose de lacayos como este, no resta más que decir….¡A güevo, uno menos! lástima que se escapo su cómplice, ¿Apoco no?.






Comentarios recientes