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21 09 2008





EL VECINO INCÓMODO

16 02 2008

AsesinoPor:Doko

Twitter: @_Doko
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Me siento raro. Muy raro.

Hace unos días, al salir de mi casa rumbo a una importante misión, me topé con un hombre como de cuarenta años. Su andar era rápido pero al verme quiso detenerse. Yo no voltee a ver su cara pero sabía que él buscaba la mía. Después de un instante, al entender que lo ignoraba a propósito, siguió su camino.

Conozco a ese hombre desde hace más de veinte años, sé quién es, cómo se llama y donde vive. Es mi vecino. Su historia esta marcada por la tragedia y no sé si los otros vecinos sientan lo mismo que yo, pero cuando me lo encuentro en la calle la situación es incómoda.

Todo sucedió a finales de la década de los 80’s. Yo tenía entre ocho y nueve años. En ese tiempo todos los niños salíamos por las tardes a la calle a jugar futbol. Éramos bastantes chamacos correteando el balón, se hacían retas porque no podíamos jugar todos al mismo tiempo. Era divertido propinar sendos balonazos a los portones de cada casa, volar la pelota e ir a pedirla con el temor de que el dueño de esa vivienda saliera con una escopeta a corrernos, o en su defecto, nos regresara el balón ponchado.

Pero los fines de semana la calle cambiaba de dueño. Ahora tocaba el turno a “los grandes”, chavos que en ese tiempo tenían en promedio veinte años y que hoy son cuarentones. Se adueñaban de la calle y casi no nos dejaban jugar porque lo hacían ellos. Entre esa bola estaba mi vecino incómodo a quien llamaremos Fer. Con tan sólo veinticinco años ya estaba casado y tenía dos hijos. El mayor, al que citaré como Isaac, tenía entre cuatro y cinco años. El niño me caía muy bien, era de esos escuincles que sin ningún esfuerzo te sacan una carcajada. Lo único que me gustaba cuando los grandes llegaban a jugar, era que yo me divertía con Isaac.

Fer es hijo de una amiga de mi mamá. La señora, Kika, tenía un ejército de retoños, algunos grandes ya casados y con hijos como Fer, y otros casi de mi edad. Todos vivían en la misma casa. Conocían a mi mamá y la saludaban con familiaridad. La señora Kika y mi madre heredaron su amistad a sus vástagos, y especialmente yo me hice compañero de juegos de varios de ese clan, entre ellos Isaac.

Pero un día todo cambió. La señora Kika lucía desesperada y en la calle los vecinos murmuraban asombrados un hecho que salió publicado en el periódico local. El clásico carro del informativo amarillista, con las bocinas a todo lo que daban, rompió la paz de aquella mañana. “¡Mataaaaaron, asesinaroooon, de tres puñaladas en la cocina de su casa…!” El carrito, para vender el diario, dio todos los detalles de un homicidio que había ocurrido a unas cuantas casas de mi hogar. Mi mamá salió y compró el rotativo, regresó y comentó con mi papá lo que ahí se decía: Carmen, la esposa de Fer, fue asesinada.

Durante el transcurso del día se supo con certeza lo que había pasado. Fer y Carmen tenían problemas familiares ocasionados, entre otras cosas, porque vivían en una casa llena de gente y, para mala fortuna de ella, era la casa de su suegra. Empezaron a discutir frecuentemente sin importar la presencia de sus hijos. La situación y su ambiente familiar era insoportable así que ella lo amenazó con irse de la casa si las cosas no cambiaban. “¿Vas a dejarme por otro wey, verdad?” Le preguntó Fer. Ella, no sé si por temor a una reacción violenta o porque era la verdad, contesto que no.

El día de la tragedia llegó. Fer regresaba de trabajar, y al bajarse del camión vio a Carmen caminando en la banqueta acompañada de un hombre. Inesperadamente Fer se avalanzó sobre el tipo y lo corrió a trancazos. Después, en plena vía pública, le gritó a su esposa reclamándole la infidelidad. Ella se defendió y le aseguró que sólo eran amigos. Él no le creyó.

A patadas y puñetazos se la llevó a su casa, la de doña Kika, mientras Carmen insistía que no era lo que parecía. Llegaron a la cocina, y al ver que su esposa negaba con firmeza lo que para él era un obvio engaño, Fer tomó un cuchillo cebollero y lo hundió varias veces en el vientre de la mujer a la que había jurado amor eterno frente al altar.

Los habitantes de esa casa escucharon todo el escándalo pero no intervinieron, fueron mudos testigos, también los hijos de la pareja. Doña Kika entró a la cocina y vio a su nuera ensangrentada en el suelo. Llamó a la Cruz Roja y le pidió a su hijo que huyera. Él lo hizo. Cuando llegó la ambulancia Fer ya no estaba ahí. Los enfermeros subieron a la herida al vehículo y Kika, asustada, decidió acompañarla. Trató de darle ánimos a la mujer que deliraba, pero el daño estaba hecho. Carmen murió rumbo al hospital.

Doña Kika accedió a darle a las autoridades el paradero de su hijo. Fer se escondió en el pueblo de sus abuelos. La policía lo capturó y encarceló. No tengo la certeza de a cuantos años fue condenado, pero hace cinco salió libre. Y hace cuatro regresó a la escena del crimen.

Actualmente vive en la misma casa donde mató a su esposa. Y desde que regresó, pasar por esa morada resulta bastante incómodo. ¿Por qué? Porque desde el día de la tragedia nunca volví a ver a Isaac, el niño de cinco años con el que me divertía mucho mientras los grandes jugaban futbol. Cuando su madre murió, sus abuelos maternos se los llevaron lejos a él y a su hermano. No he sabido nada de ellos desde entonces.

Fer salió de la cárcel antes de cumplir su condena, dicen que por buena conducta. Pero verlo caminar por la calle me resulta muy extraño. En un arranque de furia destruyó su propia vida, la de sus hijos, y acabó con la de su esposa. Y ahí anda, como si nada.

Yo no sé si en las cárceles mexicanas funcionen los programas de readaptación social. No sé si el tiempo que estuvo encerrado fue suficiente para que se arrepintiera y volviera a ser un ciudadano confiable. Pero por lo pronto él se enfrentará a una tarea muy difícil: reintegrarse a la sociedad. Lo cual es complicado porque quienes sabemos lo que hizo, lo vemos como si tuviera escrito en la frente la palabra “Asesino”. Seguramente, y a pesar de los años que estuvo en prisión, sigue pagando su condena al ser señalado por la gente, y sobretodo, al no poder ver a sus hijos.

Isaac y su hermano hoy deben tener 23 y 20 años, respectivamente. Es un hecho que la muerte de su madre les dejó una marca profunda. Me gustaría saber qué fue de ellos, tal vez son buenos estudiantes y excelentes personas. O es probable que su pérdida haya influido en su carácter volviéndolos alcohólicos y drogadictos. No se.

Por lo pronto ellos deben sobrellevar su vida sabiendo que su padre les mató a su mamá, y que él ya es libre. Si para mi, que sólo soy su vecino, es incómodo verlo en la calle, no quiero imaginar lo que sentirán ellos cuando se vuelvan a encontrar con él. Muy difícil. Que Caray.





LAS RETRÓGRADAS Y SUBJETIVAS LEYES FEMINISTAS

5 02 2008

Camiones rosas

Por: InFaMe 

Todavía estoy que no me lo creo.

Las mujeres tienen su propio sistema de transporte público en la ciudad. ¡A Chinga!.

Con el argumento deleznable de convertir la nuestra en una sociedad “equitativa”, se tomó, primero, la risible medida de restringir el acceso a los vagones del metro de la siguiente manera: En horas pico los primeros vagones de cada convoy, son exclusivos para las féminas y, si acaso, sus hijos menores de edad. Esta medida buscó proteger a las mujeres del salvajismo masculino a la hora de entrar o salir de los trenes; También prevenir el acoso sexual que constantemente sucede dentro de los trenes. 

Hay que decir que, para lo primero, simplemente la medida no funcionó porque, a las autoridades se les pasó el detalle de que las mujeres forman parte de esta sociedad, al igual que los hombres, y por lo tanto, también son salvajes. Compruebenlo:

Y para lo segundo funcionó a medias, porque el acoso sexual se da en muchos otros lados, cercanos al vagon exclusivo.

Sin embargo a los grupos feministas, montados en su macho (jaja), les pareció insuficiente esta medida y exigieron su propio sistema de transporte.

Concedido.

Las capitalinas tienen ahora su propio sistema de transporte, en 3 rutas por lo pronto y en 15 totales en una segunda etapa. Además de los futuros taxis rosas, también exclusivos.

Y ya para seguir con este circo, los diputetes publicaron el 29 de enero en la Gaceta Oficial, la “Nueva ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia”.

Yo sigo con la boca abierta. Pero al leer los parrafos de la nueva ley, de plano ya empiezo a sentir miedo:

“A partir de ahora se castigará la violencia contra las mujeres como psicoemocional, física, patrimonial, económica y sexual. Esta última incluye miradas o palabras lascivas con hostigamiento, acoso, violación, explotación sexual comercial, trata de personas y el uso denigrante de la imagen de la mujer.”

Vayamos por partes, porque esto, a mi, me parece una burrada.

Partamos de lo básico. Si una sociedad quiere ser sofisticada e igualitaria debe tener leyes flexibles que se apliquen estrictamente y no al revés. Esto implica leyes que  se apliquen a sus integrantes, sean, hombres, mujeres, gordos, flacos, homosexuales, blancos, prietos, inválidos o superdotados.

La implementación de las ridículas medidas tomadas por nuestros legisladores, sólo provocarán dos cosas:

1.- La polarización de la sociedad: Esto significa que habrá quienes estén a favor y quienes estén en contra, dada la discriminación de la medida.

2.- Que todos los grupos sociales quieran medidas del estilo: Ahora los homosexuales pedirán su transporte, los gordos, los inválidos, los enfermos, etc.

Estos puntos son básicos, los hombres y mujeres debemos convivir en la ciudad, quien no lo pueda hacer porque es un acosador o un salvaje, sea varón o hembra, que sea castigado, punto, la separación no sirve de nada. El problema es, entonces, que las leyes no se cumplen. Porque el acoso sexual ya es un delito, y la violencia también lo es.

Pero sigamos desmenuzando estas chistosadas.

¿Quién reglamentará las miradas en esta ciudad?, por favor. Una mirada puede ser interpretada por una mujer retrógrada como una bajeza, y al mismo tiempo como un cumplido por una mujer coqueta y pícara.

Supongamos que una mujer casta detecta a un depravado lanzándole una mirada lasciva..¿Qué debe hacer? ¿Correr y buscar al policía mas cercano e informarle el delito del que fué víctima? ¿Asistir al ministerio publico y presentar la demanda correspondiente? y el acusado, ¿Qué dirá?: -Acúsome de ser un inminente mirador lascivo!-.

Otra duda, ¿Cuanto delincuente de los ojos estará presente en la venidera Expo Sexo 2008?, ¿Va a haber un operativo especial para detener a los depravados? ¿Habrá agentes del MP en el Palacio de los Deportes para levantar las demandas?

Esa ley, incompetentes legisladores, no tiene futuro. No es por ser criticón, pero es la realidad.

Otro punto.

A partir de ahora se castigará a quien haga uso denigrante de la imagen de la mujer. ¡Vaya! que alivio, Que se cuide Ana María Olabuenaga, porque la justicia la perseguirá por hacer uso denigrante de la imagen de la mujer  en su campaña “Soy Totalmente Palacio”. Que se cuiden los dirigentes de revistas rosas y ofensivas para la mujer como “De 15 a 20″, “Tú” y muchas por el estilo. Que salga del país el “creativo” que mandó a Inés Gomez Mont a hacer el ridiculo vestida de novia entre los jugadores del Super Tazón. ¡Merece la cárcel!. Que se escondan los integrantes de “Cartel de Santa” porque la ley los busca despues de escuchar la letra de “Todas mueren por mi”. ¿Y la chupitos?, ella se burla de las mujeres con su personaje, ni modo ¡A la guillotina!.

Así de subjetivas y bobas son las leyes que crean los individuos que trabajan en las cámaras del poder legislativo, esos que ganan ciento veinte mil pesos al mes, que tienen galgódromos, y que tienen bonos anuales de miles y miles de pesos. Así se las gastan.

¿Si se enteraran de esto en Suecia o en Finlandia que dirían?: -¿Apoco en México apenas sucede eso? Se han de carcajear de nuestro retraso social de unos cincuenta años. ¡Qué oso!.








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