LA GUERRA ENTRE LAS MUERTES

31 01 2008

OMNIA.com.mx

Por: InFaMe 

No hay nada más reconfortante que despertarse por la mañana, asearse, desayunar y enterarse que la periferia de la ciudad de México tiene, desde ya, una nueva estatua de la santa muerte de más de 22 metros de altura y que, la figurota, es usada por miles de “creyentes” como santuario digno de recibir plegarias y agradecimientos por los milagros realizados por la “Santa”.

 Y si, de plano a uno lo atrapa la trama, no deja de ser aún más interesante que, el lider de ese culto, autoproclamado por cierto,  “padrino Endoque” o el “Comandante Pantera” asegure poseer poderes sobrenaturales y otorgados, sin intermediarios claro está, por la santa imagen. Esto, porsupuesto difundido sin falta mediante su programa de radio, (“Escúchenme en el 103.7 de FM, a las 12 de la noche;) en el que a manera de Panda Show, se entera de los chismes de personas que le cuentan sus problemas mientras el “Pastor” los instruye por el recto camino de “La Niña Blanca”.

A estas alturas de la historia ya uno puede esperar lo que sea de este enredo. Como la queja de Mon Señor David Romo Guillen, “Arzobispo” de la Iglesia Santa Católica Apostólica Tradicional Mex-Usa, quien sin dudarlo lanza su juicio: “detrás de la construcción de la estatua hay un intento de negocio fraudulento, hago un llamado a las autoridades federales, estatales y locales a retirar la imagen.”

A estos conflictos no puede faltar, claro, las declaraciones de la Archidiócesis de México en voz de Hugo Valdemar: “devoción diabólica con gravísimas consecuencias para sus seguidores que ingenuamente siguen sus preceptos”.

La Secretaría de Gobernación, supuesta encargada de regular este tipo de “pleitos”, como en muchos otros casos, se queda como los chinitos, nomás milando.

Es reconfortante la historia porque, entre líneas, pero podemos leer un mensaje hacia nuestra sociedad. Ese mensaje, según mi interpretación se explica como sigue.

En México cualquier individuo, con visión empresarial, “evangeliza” su propio culto, en tierras incultas, y obtiene súbditos, quienes huelga decirlo, le pagarán puntualmente el diezmo o cualquier “tarifa” que se le parezca.

En México también,-Como en el mundo entero-, la iglesia Católica permanece con sus visiones excluyentes, retrógradas y cerradas, perdiendo adeptos y pataleando porque la fé “está a la baja”.

En México, desde hace tiempo, los conflictos nacen, crecen, se desarrollan y culminan -En los mejores casos- sin la participación oportuna de las autoridades responsables de reglamentar este tipo de espectáculos.

Y por último, En México, la gente sigue buscando un culto nuevo, diferente, que satisfaga sus necesidades espirituales, que supla sus déficit educativo con explicaciones irreales, contradictorias, y en ocasiones risibles, para saciar, de una vez por todas, esa insatisfacción con su vida.

Es preocupante, porque alguien entre los protagonistas es un charlatan vividor, y alguien por consecuencia, es la víctima de su ingenuidad. ¿Quién será?.








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